Es decir, a la cantidad de peña que le dices que tienes un blog.
Al principio de los tiempos yo no quería tener un blog, ya lo he dicho alguna vez, que me parece la mar de egocéntrico pero una es lo que es y tiene que asumirlo.
Entonces surgió la oportunidad y más la tonteria que otra cosa y me abrí uno, uno que no tenía mucha sofisticación pero que me enamoró al recordarme la cantidad de cosas que se podían hacer con html, la de gilipolleces que se podían contar y lo que mola que te hagan comentarios, jajaja. Y casi pensé en contárselo a todo el mundo, en ponerlo de firma en mis mails, de ponerlo en los foros, de anunciarlo en los periódicos, de buzonearme por el barrio, hacer camisetas, poner mi dirección en los autobuses, marcar con pintura acrílica las carreteras, contratar un avión que me escribiera en el cielo con humo... pero no.
Como dijo el otro día Yesi en el blog, quizás se pierda algo de expontaneidad al saber que te leen conocidos. Estoy totalmente de acuerdo.
Nunca podría poner abiertamente que es pecado ir a una boda con una camiseta a rayas azules y blancas en plan veneciano con unos pendientes fuxias al mar de tochos. Por más que la boda sea civil, ¡eso no tiene perdón de dios!. Si la persona en cuestión luego lo fuera a leer se lo tomaría fatal, porque a la mayoría de la gente no le gusta recibir críticas, ni que les digan lo que piensan de ellos ni nada, aunque vaya con la mejor intención, o sin intención de nada... les puedes dañar el frágil ego y saltarte a ti todos los crsitales. Así que si no tienes nada agradable que decir, mejor te lo callas.
Pero como yo soy una amante de la crítica y cotorreo no puedo evitarlo, así que tengo que hacerlo de estrangis, haciendome llamar "coda" y disfrazándome de dama negra u chibiusa... jeje. (Que luego lo paso fatal cuando alguien me llama así, me siento bastante ridícula)
Aunque reconozco que lo del blog se lo he contado a mis hermanos, e incluso les he escrito la dirección. Esto es muy bueno porque ellos parecen encantados con el tema, me dicen que la página es cojonuda (cuando yo se la enseño) que quieren hacer algo parecido, que soy la caña en cuestiones de informática (evidentemente no tienen ni papa de html, ni de plantillas ni ná) o que al menos les gustaría leerla entera... jajaja, al poco veo tirada en el suelo la dirección que les escribí. Y suspiro.
Suspiro porque por una parte no quiero que la lean, ¿que va a pensar de mí mi hermano cuando lea lo que me suda la polla o lo que hace que flujee a dos tiempos? pero por otra me haría mucha, pero muchísima ilusión... ainss, pero al final lo acabaría pagando, lo sé.
¿Vosotros se lo contariais a colegas y familiares o callariais como putos? ¿eh?


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¡¡Ya he ido a una boda civil!!

Coña, pues me ha hecho ilusión.
Ahí estábamos todos en el juzgado acojonados pensando que nos iban a pasar por el detector de metales y que nos iban a sustraer el armamento digital: cámaras de fotos, de vídeo, etc... y nada, falsa alarma, todo estupendo, cortito, intenso, los nervios de los novios, la novia que se niega a darle el beso al novio y la escasez de sillas. Ni arroz ni na, los novios salen separados, se les tira un poco de confeti (a cada uno) y a jamar al pueblo de al lao.

Para variar llegamos tarde, pero es que en el periodo de tránsito siempre ultimamos los regalos. Está muy bonito que los novios no quieran nada, pero algo les cae de fijo (y lo saben, ¡y qué coño, a niguna persona amante de ir por europa en bici le amarga tener un buen GPS con sus mapitas y tó!).

Así que nos sueltan en medio del campo, afuera de un albergue la mar de rústico con unos cuantos camareros (montañeros fibrosos) en unas preciosas mesas al solete con sus entrantes, chorizazo, gambas, ensalada y carnes varias para todo el mundo aderezadas con vinos de los correspondientes pueblos de los novios. Un paraíso terrenal.
Yo me acoplé a la sombra como una reinona (parecía eso la carpa de la Victoria Adams) rodeada de "amigas madre", que son ese tipo de colegas que ha mutado en conversación y ya sólo hablan de las putadas que les hacen sus churumbeles o de como les salía la leche de la teta a presión cada vez que oían el llanto de sus bebitos... muy didáctico. Nos lo pasamos genial, después de los regalos y la tarta nos metimos dentro a una sala gigante donde exponían kilos de rosquillas hechas por la abuela del novio.
Os juro que fue el momento más emotivo para mi, la introducción al baile con la abuela típica de pueblo vestida de negro y moño encogotado toda orgullosa de su receta y su nieto.

Luego la movida de las pelas... como estos colegas mios son muy alternativos no querían nada para ellos, así que el que aún siguiera con la idea del sobre lo podía meter en una hucha, que eso iba para una ONG del tercer mundo... (al final de la noche lo miraron por encima con miedo de arrepentirse de su solidaridad... la tentación era mucha pero siguieron fieles a sus principios, que llego a ser yo y mando a tomar por culo mis ideales jajaja!)

Total, que ahí estaba la peña bailando un vals que acabó en canción de Rosendo, comiendo rosquillas de la abuela y licores del cuñao del novio... todo el mundo con sus playeras y sus vaqueros, sin dolores de pinrreles ni de bolsillo. Ideal de la muerte.
Y al final de la noche, la traca final: un concurso de imitadores de michael jackson, como en los viejos tiempos, haciendo el moñas para que la peña se riera de ellos, ¿no es genial?

Aún tengo la imagen de esos invitados cargados de bolsas pillando las rosquillas de estrangis sin que se pispara la abuela... ¡ya quisiera el farruquito!
En cuanto disponga de fotos, las cuelgo, jeje.


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En Madrid ahora mismo hay una campaña de recogida de trastos.
En todos los portales puedes encontrar el cartelito que dice: " el día tal ponga sus muebles viejos y demás de 21 a 23 horas al lao los cubos y sin rechistar, que pasamos a recogerlos".
Bueno, pues el tema es que los antiguos inquilinos de nuestra casa, haciendo gala de una gran solidaridad nos dejaron su cocina entera (la que hemos tirado de arriba abajo a golpe de hachazo) con sus divinos electrodomésticos (que rulaban incluso sin electricidad gracias a la grasa que acumulada pegada a los azulejos había creado vida), también nos dejaron un somier que no necesitamos (ni hemos podido endosar a nadie) y un par de cosas más a cuál más antiestética.

Bueno, pues como ya molestaban aprovechamos la coyuntura para deshacernos de ellos.
Llamamos a unos cuantos familiares bien dispuestos (o no, vease uno que no señalo...) con amplias espaldas para cargar y a desalojar. Bueno, yo también ayudé, era la que abría la puerta del ascensor y el portal, aparte del apoyo moral, claro... ejem, ejem...

Primero bajamos el somier sin patas. En lo que subimos y bajamos por las patas, el somier ha desaparecido. Aún no eran ni las 21 y los hombres y mujeres de la terraza del bar y los de la puerta del club ese de jóvenes aficcionados a los videojuegos empiezan a ser sospechosos... cuando vamos a dejar el horno ya directamente nos aborda una pareja de gitanillos jóvenes con la frugoneta en la puerta:

- ¿ahora que vais a bajá?
- pues una lavadora...
- ok, os dais prisita.

La bajamos, el joven encantado de la vida nos ayuda con el trasto, la mujer embarazada sonrie y empieza a darme la chapa mientras yo la miro friamente:

- ande sois? nosotros vivimos enfrente ahí, jeje, bueno, y ahora, que mas tenís?
- pues nada más
- ains! y no tenís un somiel, una tele, o un ordenador...
- si claro, ¿tú te has creido que mi casa es el Media Mark?

cabizbajos cierran las puertas de la frugoneta y se disponen a dar al vuelta entera al barrio.

Esa noche, la de septiembre, es mágica en mi barrio, por la noche no dejan de oirse los traqueteos de los motores de las decenas de frugonetas que circulan por el barrio, solitarias, en busca de la restauración y reciclaje de las vidas ajenas, miles de luces de sirenas de policia entran por las ventanas abiertas de los que a esas altas horas de al madrugada duermen... y yo me pregunto, los que pusieron el cartel, que pensarán de todo esto?


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Y finales de mierda.

Esto va por épocas.
Antes las películas o libros de miedo acababan con "y al final se despertó entre sudores, todo había sido una pesadilla...", puff, ¡¡era todo un sueño!!. Luego llegó la época en la que todos (o parte) de los protagonistas estaban muertos. Últimamente se había puesto de moda el estilo japoné con la muchachita lánguida de pelo suelto y contorsionismo al andar... y ahora lo que priva es el intríngulis sin fin, la desazón, la ansiedad, la comedura de tarro, los nervios, el dolor de barriga y el desenlace malamente resuelto.
Me explico, ya son varias las pelis que veo cortadas por el mismo patrón.

De verdad que no sé por qué he cogido esta foto que no puedo ni mirarla, que para escribir tengo que mirar al blanco del folio y asín no desconcentrarme... joder el miedo que me da la piva esta, leñe, y por más que cumpla años no lo supero oye.
Una historia rara rara desde el principio, con cientos de indicios, de sospechas, de cabos por atar... ves pistas donde no las hay, sombras en medio de la luz, caras raras en los vecinos, una secuencia que no hace más que liarte y liarte, te montas cienmil hipótesis y todas plausibles, te lias a hablar en el cine a ver si alguno de los colegas ha estao más avispao que tú... total, te deseperas y te dejas llevar, no te planteas nada y a ver como sale la cosa.
¿Y como sale? pues mal.
Resulta que al final el prota tiene un trastorno de personalidad múltiple y por eso se los ha cargado a todos, o es que tenía una esquizofrenia y todo está visto desde su punto de vista, que como es un delirio y ve lo que no hay, pues nada, está todo correcto porque en teoría todo vale.
Una polla!! eso es un time.
La mente no funciona así, al final lo que podría ser un peliculón se convierte en una mierda, un tordo, una caquilla, una cagarra, una zurraspilla de ná.
Total, no voy a dar nombres por si no las habeis visto... pero que decepción.


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A ver, esto es una tarde soleada en la que llevas un ratillo en casa solo y te das cuenta de que te mueres de hambre y hace dos meses que no haces la compra... coges y te vas a comprar al Carrefour, al Champion, o donde te pete.
Una vez realizadas las compras estás tan contento en la cola esperando y empiezas a ver como la gente aparte de la tarjeta de crédito, unos cuantos vales de papel sudao y el denei, entregan además un llavero supercutre que consiste en un plastiquillo asqueroso con el logo de alguno de estos establecimientos. Lo pasan por el código de barras y todos quedan tan contentos. Entonces llega tu turno. Como siempre sacas tus monedas de céntimo esperando hacer la buena acción del día dándoles a ellos tu chatarra, porque así les haces el favor y ellos siempre tienen cambio.., y cuando vas a hacer la transacción, la horrible pregunta:

- ¿tienes tarjeta iris?
- ¿mande?
- tarjeta iris, para que te den puntos- esto último con cara de desprecio...
- pues va a ser que no
- (gesto de incredulidad de la cajera añadido al del pensamiento que llena el super: "ignoranteeeee").

Entonces te miran mal, no eres del club, no eres uno de los suyos, eres un atestado, seguro que incluso compras en el Día... eres un cutre.
Esto te pasa un día sí otro también, y al final caes, como hice yo en el Carrefour.
Después de seis meses acumulando puntos me salíó un cupón regalo de 69855485 puntos, equivalentes a un euro y medio,¡¡ guay!!, me piré rauda y veloz al susodicho centro cuando me entero de que la compra que he de hacer para canjealos ha de ser superior a 6 euros. Entonces me compro un libro sobre el cuidado de las plantas y su relación con las fases lunares que no quería ni necesitaba ni me leí...
(Pero no me digais que el título no mola)
Al poco me voy a la óptica, otra vez con la sonrisita de sí tengo la tarjeta Oro y que si me la quiero hacer y opción a miles de ofertas la mar de interesantes.
Todos los días me preguntaban por qué no la tenía, al final harto de dar explicaciones caes y te la haces pensando que así acaba todo, pero no: todos los días la misma pregunta, y la misma respuesta;

- la has traido
- ¿lo qué?
- la tarjeta oro que te hicimos, venga, sácala
- es que... mese ha olvidao.
- anda, sácala!!
- ...

Cara de asco al canto. Les he fallado, lo sé, confiaban en mi, pero es que son muchas tarjetas. Me voy al Fnac... Aquí si eres socio te dan un punto por cada tres millones de pesetas que te gastas, que el día del socio se duplica (son dos sábados al año que el fnac abre de noche y te dan una copa de champan asqueroso y una camiseta que ni te vale, ni te gusta ni ná), si el sábado es de año bisiesto y se alinean los planetas, entonces los puntos se triplican... el carnete al principio no vale nada, al año te soplan unos 10 euros por él (es como la droga, la primera vez es gratis, cuando estés enganchao no te fia ni dios). Así que mejor lo dejo pasar...

Ahora ando tras el carnette del BodyBell, con opción a vales de 10 céntimos de descuento en él próximo pintalabios gloss que te compres siempre y cuando tus compras sean superiores a 20 euros y entre los productos incluyas una caja de cuchillas de afeitar del ocho... es lo que tiene. Pero lo necesito porque a veces hacen unos pack de regalo de la ostia, que un día acabé gastándome 60 euros en cremas Clinique para que me regalaran un neceser y ahora el neceser no lo uso y las cremas me dan alergia... pero si hubiera tenido mi tarjeta con los puntos me podría haber comprado un necesser que sí fuera a usar, ¿no?


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No, esto no va a ser una crítica de cine, mas, dicho sea de paso, aunque Almodóvar me encante, esa película me defraudó un poco.
Pero yo iba a hablar de otra cosa… ah sí, iba a hablar de algo tan cotidiano como el concepto que tiene la gente mayor (digamos más mayor), de los jóvenes (digamos más jóvenes) y al revés.

Ayer iba yo al encuentro de unas amigas para ver un concierto de la extremeña Bebe, cuando cogí el 15, mi autobús preferido (¿cómo puede haber autobuses preferidos? Pues yo los tengo, soy así de raro). Este autobús lo cojo en la cabecera, por lo cual, siempre me puedo sentar. Y lo que en un principio es un placer, se convierte en un infierno en la parada siguiente. Ahí llega el momento en que empieza a entrar gente a mansalva, y entre esa población, muchos son mayores. Con las personas mayores entro en discordancia con mi forma de ser, y es que yo que considero que todo el mundo es igual (raza, sexo, religión, nacionalidad, orientación sexual, si fuma rubio o negro, si le gusta más el pino puente o la voltereta lateral) con ellos, soy un poco sectario, y es que discrimino entre los que me parecen entrañables, gente sencilla, presumiblemente de origen rural, con los que van de señorones/as…

Es ver a una señora con su vestido de pret a porter del todo a cien, sus perlas de bisutería, y sus caras que más que maquilladas, parecen revolcadas en un cuenco de Cola Cao, y el estómago empieza a revolvérseme.
En fin, que una vez que están dentro, cuando veo a un abuelín del sector Entrañable, le cedo inmediatamente el asiento, por lo que el placer de la cabecera es más efímero que un cigarro después de comer. Y sin embargo, si veo a un miembro del sector “me voy al teatro a ver a la Cantudo, mira que intelectual soy”, me debato entre la duda de cederle o no el asiento, por lo que el placer también ha terminado ya. Muchas veces pienso:

.- Unai, coño, que podría ser tu madre, ¿no te gustaría que le cedieran el asiento?

Pero claro, como mi madre pertenece al primer sector, se me cae al suelo el argumento. Cuando me agacho a recogerlp, vuelvo a la incertidumbre. Finalmente cedo y le doy el sitio, y cuando me dan las gracias, cual Pitita Ridruejo de barrio, pienso, que no deberían dármelas si supieran lo que pienso. Y es que inevitablemente tiendo a pensar que son mala gente (que conste que de primeras he asumido que soy raro).

Lo peor es ya cuando llevan dos minutos de pie y ven que nadie les cede el sitio y comienzan a refunfuñar quejándose de la poca educación de la juventud. Ahí, ya hay que hacer un esfuerzo asertivo, para no cederle ni un pensamiento. Lo malo es que después de pensar:

.-Ahora tenía que decirle: Sí, usted es mayor, señora, pero, ¿es buena gente?, ¿Cotillea? ¿Critica a sus vecinas ¿Permite la unión entre personas del mismo sexo? ¿Eh? ¿Eh ¿Eh?

Pues después de ese ataque incontrolado de valentía interna, te tragas lo pensado y le dices: “¿Quiere sentarse?” Y se sientan. Ellos se sientan bien y tú te sientes mal, por no haber hecho lo que realmente querías, pero que se le va a hacer, así son las cosas.

Por tanto, creo que lo mejor, es, coger el 28, que nunca encuentro sitio en él, o directamente no sentarme en el 15 y así mi disonancia se queda en dolor de pies.
Unai. (Prometo que no me he fumado nada).


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Estaba yo hace unas semanas pidiendo en la puerta de una iglesia, poniendo mis mejores caras de pena, delante de mi cartel de: “Un eurillo pá un solomillo”cuando se situó ante mí la silueta de una bella y elegante mujer, que en vez de darme unos centimillos de mierda, como hacen la mayoría de caritativos viandantes, me dio una tarjeta, diciéndome que la llamara cuánto antes. Cuando leí la tarjeta ponía:
http://www.amoacoda.blogspot.com

Y nada, que tras unas arduas y extensas entrevistas, me ha contratado para escribir en su diario personal, lo que no deja de ser un sinsentido, porque debía ser por entonces muy egoísta, ya que en los diarios que escribía de chico, sólo lo hacía yo, pero en fin, los tiempos cambian…

Aún recuerdo cuando escribía mis primeros diarios (la verdad es que sólo escribí cuatro, ni tres ni cinco, cuatro exactamente). Dignos de estar entre los mejores tomos de literatura pueril… Sólo me queda uno, que lo guardé aún no sé para qué, para de vez en cuando tener sentimientos de vergüenza, pero es que sentir es algo fundamental, bien sea, amor, odio, alegría, tristeza, o en ese caso, eso, vergüenza; el caso es sentir, digo yo.

Todas las noches dedicaba unos minutos a reflejar mis increíbles experiencias vitales en un cuaderno guarrindongo que, eso sí, me fabricaba yo mismo, con folios, hilo y pegamento y que quedaba de lo más rústico (ahora que está tanto de moda). Ahí reflejaba lo mucho que me gustaba Raquel, o Belén, o Rosi, o tantas otras (que aquí uno era muy enamoradizo). Todas esas mujeres que pudieron ser amores apasionados y que se quedaron perdidas entre líneas mal escritas. Leer además esas páginas 15 años después no deja de ser cuanto menos curioso, cuando ahora mismo reflejaría lo mucho que me gusta Enrique, Gérald, Manuel… Los tiempos cambian, ya decía. O si no, cómo pudo ser que en una de esas hojas escribiera cuánto odiaba a una chavalita de mi pueblo, que años después fue mi novia. Esa niña demoníaca, que me decía mariquita, con la que después acabé saliendo, rompiendo y con los años, confesando que me daba a mí que las mujeres ya no me gustaban mucho… (“¿Ves?, si ya te lo decía yo de pequeña”, me decía ).

Releyendo las páginas de ese diario de 1992 pienso que, afortunadamente, si hoy en día escribiera otro diario, la sensación que transmitirían sus líneas serían mucho más positivas. Me doy cuenta de que mi infancia no fue lo alegre que tenía que haber sido, me afectaban demasiado las cosas de un mundo que no llegaba a entender. Hoy tampoco lo entiendo, pero sí me entiendo más a mí mismo, (bueno, a ratos).

De todos modos, no estaría mal escribir de nuevo, para que dentro de 15 años, si he perdido la capacidad de sentir, sienta al menos vergüenza.
Unai.


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Hay un cacho muy tocho. 



Si tengo que elegir el cuadro que ha marcado mi adolescencia o primera juventud como mujer renacentista (cuando estás en COU y estudias filosofía, lees a Nietzshe aunque no le entiendas, controlas de arte, historia, literatura, empiezas a vestir de negro, el heavy marca tu vida y aprendes el arte del encaje de bolillos) tengo que escoger a Venus y Marte de Botticelli.
¿Por qué? pues porque son encantadores, los dos ahí tumbados después de haberse dedicado un rato a los placeres del amor. Él, el dios de la guerra, se queda todo sopa cual angelillo con la boca medio abierta dando paso a la babilla que cae juguetona mientras Ella, la diosa del amor le mira insatisfecha y ya vestida pensando en el siguiente... lo traducen como "el Amor vence a la Fuerza". También se pueden observar a los pequeños paparazis intentando despertarle.

Por aquél entonces me apasionaban todos los autores pre-rafaelistas, me molaba el realismo y la belleza pura y dura. Flipaba con las nubes venecianas de las tortugas ninja y me entraban escalofrios con el tenebrismo de Caravaggio.
Y luego te haces mayor y te llaman la atención los brochazos del Impresionismo con todos ese colorido, esa luz y esa captación del instante, la sensualidad del Puntillismo... en el Expresionismo empiezo a derrapar, y en el arte Abstracto me las piño.


Filosofar sobre pintura no es para mi, eso de montarte movidas mentales con el punto, la recta, la referencia al plano y luego pasar a las formas me supera. Yo soy mucho más sencilla que todo eso, si me gustan los colores y veo cierto equilibrio en las formas, me parece bonito, y si es bello, me encanta. No entiendo esas interpretaciones divinas que hacen los que son expertos... no entiendo a la gente que va a los museos y trata de desenfocar al mirada para entender un cuadro que es una pared marrón con una raya en medio, los que se pasan media hora mirando un lienzo azul, o los que colocan un cacho de hierro en un tronco muerto y dicen que eso es arte...
Y con todo y con eso me mola Kandinsky, y me mola cuando dice de los círculos que no pueden ser categorizados sino de románticos. Un romanticismo profundo, hermoso y transcendente que nos hace felices. Es un trozo de hielo en el que arde una llama. Si los hombres sólo pueden sentir el hielo y no la llama, tanto peor para ellos...


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¿Cómo puede llarmarse así un programa de televisión la mar de morboso y deseoso de que sus invitados sufran, lloren y maldigan en directo?
Ayer lo pillé empezao, mierda!, pero pude disfrutar un buen rato de la estupenda labor periodística de:
- "La david bowie" una tia con un ojo azul y otro negro (que no sé si es hija de la vergara la cosa es que es de lo peor) , repite las preguntas de sus compañeros en busca de carnaza haciendo comparaciones inexistentes...
- "El calabug", viejales con complejo de Rodolfo Valentino, baboso y engreido donde los haya
- "El juan luis" que va de gracioso y tiene la gracia en la punta el ojete (mis fuentes me dicen que es del opus)
- La "portero" que como su nombre indica es una maruja de barrio y finalmente:
- "Aidolla" con su boli de plumas intentando marcar la diferencia, orgullosa de su profesionalidad y oronda sensualidad... que pena.
Me cae fatal desde que le insinuó a la Maripatri (Gran Hermano 3) que le debía la vida por haberla defendido ante la Rakelo. No me digais que no sale encantadora en la foto, que coge la lata de tomate como si fuera una verga... jajaja, pillina! en menos que canta un gallo se pone a chuperretearlo!

El primer rebuzno, vino por parte de la hija del Jaime Ostos que iba a decir que le parecía fatal que su padre maltratara a su madre pero que no renegaría nunca de él porque le han enseñado a construir y no a destruir... ella decía haberse enterado ahora de la movida. Los "periodístas" incrédulos le exigieron que se posicionara, la coaccionaron para que llamara bestia a su padre y hasta que no lo consiguieron no pararon.
A primera vista el argumento de la hija es creíble, pero... ¿por qué cuando empieza a llorar a lágrima tendida, no se seca esos pedazo de chorretones que le caían por ojos y napias y le llegaban hasta la yugular? fue algo asqueroso, las gotitas al rozar con todo el pote del jerote iban tomando un color amarillento la mar de repulsivo a la luz de los focos, pero la tia no se lo quitaba ni pa atrás y eso que tenía un clinex... ¡¡con lo que pica eso!! total, que está sacando pelas a saco de la movida y lo único que quiere es quedar como una víctima saliendo airosa del movidón familiar. Miente más que habla, o por lo menos nos está ocultando información...

Segundo rebuzno.. jajaja. Una mujer tranquila y con porte seguro... ¿Rocío Rodriguez? ¡¡pero coño, la del matias!! (Gran hermano, 4ª edición). Primera imagen y piensas: ¿habrá madurado? segunda palabra que dá ya tienes respuesta: "no, es la misma gilipollas sin masa encefálica de siempre". Ahora lo ha dejado con el Matías y es que se ha dado cuenta que eran diferentes... joder, dos años le ha costado ¡¡felicidades Rocío!! me has sorprendido gratamente.
La tía no entendía las preguntas retóricas, ni las frases subordinadas ni lo que es una suposición... muy fuerte. Los "periodistas" querían sacarle que estaba destrozada o algo, que lloraba por las noches o que su vida ya no tenía sentido (son unos románticos) pero la piva dijo que lo tenía todo superado y les jodió la entrevista.

Y ya para finalizar (a ésta no la puede ver entera, me superó) la que dice ser al doble de la princesa Letizia, que ahora iba de ella misma vestida (osea, como una furcia con un vestido de rastrillo de barrio del extrarradio). Este debe ser uno de esos personajes que tiene el programa de relleno total, no contó nada más que lo había dejado con Julian Contreras...
Yo lo flipo con esta tia, no es nadie y por parecerse físicamente a alguien importante se cree que ella también lo es cuando es de lo más vulgar y desagradable... se rieron un poco de ella, el juan luis se cachondeó abiertamente y me piré a la piltra con sobredosis... eso sí, un poco decepcionada porque la voz del pueblo (las cuatro marujas repulsivas de la calle que hay al lado de los periodistas) ya no participan tanto... que pena.


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Lo se de buena tinta...

Es muy bonito eso de comprarse un piso, de hecho es un milagro el que lo hagas, y luego es una gozada coger y buscar una cuadrilla de profesionales machos man musculados (del tipo de Los Gavilanes) que todo lo saben hacer para que hagan tus sueños realidad (de decoración, leñe). Es cojonudo eso de tenerlos en casa y ponerte de pie ante ellos para no dejar de darles órdenes sin opción a réplica, de ponerles faltas a todo lo que hacen y cuando se descuidan, mirarles la hucha al agacharse... jejeje, algunos piden a gritos un billetito de 50 euros... es la sensación de poder que embarga al que puede pagarlo, o al que como no es mi caso... no tiene familia en la obra.

Cuando te compras un piso y tus familiares o conocidos son de hacer chapuzas (que no chapuceros) entras dentro de la espiral del mal. Para empezar, lo que era un simple capricho: "vamos a cambiar la cocina que esta está vieja" se acaba convirtiendo en la obra de El Escorial. Aparecen cables del mesozoico, muros escóndidos, desniveles varios, paredes abombadas, electrodomésticos soldados a los azulejos gracias a la mugre de 30 años de ardua desidia... empieza la pesadilla.
Ellos te aconsejan de buenas maneras primero, te imponen después, y finalmente te chantajean emocionalmente: "mira que te estoy haciéndolo por tí, estoy pasando mis peores horas intentando arreglar esta mierda de piso que te ha valido un pastón y la bombilla se pone donde yo te diga", ¿y cómo le dices que la casa es tuya? pues no se lo puedes decir. Achantas, y a cambiar todas las bombillas. O si no, atrévete a contratar a alguien extraño... te juegas la herencia, de fijo.

Pero lo peor de todo es el día que dicen: "codita, preciosa, pilla la escalera que nos vamos a quitar el gotelé plástico de tu casita a golpe de agua y espátula..." y ahí me tenéis a mi, con mis vaqueros morados llenos de pintura, mis playeras (las que antaño fueron negras) teñidas de blanco y toda manchada dándole a la espátula, preocupada por esas uñas que peligran de roturarse y esa camiseta a la que tanto cariño tienes que se está empapando de asqueroso sudor... ¡que yo no he nacido pa sufrí!. Ni siquiera he podido echarme la siesta y mañana tampoco podré porque me toca ir a ver muebles de cocina... esto de ser mayor es una mierda.
¡¡y qué mal se quita el gotelé!!


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Pues resulta que uno de mis más apreciados lectores blogeros, al que tengo un cariño muy especial, estuvo este estupendo agosto que tantas tardes de piscina me ha dado en Francia. Allí se codeó con los gabachos, se emborrachó por el barrio bohemio, criticó la ecléctica decoración de las grandes obras arquitéctonicas culturales y cotilleó por el Louvre... y así fue que sin aviso alguno de repente se encontró con todos estos gerotes de las estaciones del año enfrentados... y se acordó de mi.

Cuando volvió a su querida España, esta España mía, esta España nuestra, me mandó esta foto para demostrarlo, como documento gráfico.
Yo toda emocionada le dije: "¿entonces te mola el Arcimboldo, te mola como pinta?" y tranquilo y sereno como es él, me contestó: "Arcimboldo me suda la polla sobremanera, pero está curioso como lo cuentas".
Yo me emocioné y sendas lagrimas surcaron mis mejillas brillando como soles de alegría.


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Y una caca de la vaca! mas bien se arrastra malamente!!
Hoy en vez de utilizar el cercanías como todos los días, me he visto en la obligación de hacer uso del metro a las 15:30, con un calor que te cagas y sin comer, deseando llegar a casa y pegarte una ducha. Con la ilusión de sentarme bajo el aire acondicionado y leer un poco de un libro... JA! cuando me he encontrado con la dura realidad. Hacía tiempo que no vivía esta estupenda experiencia que recomiendo a todo el mundo.

Dicen que en agosto y septiembre en Madrid no hay gente y es por ello que reducen el número de trenes... cabrones, como se notan que los que toman estas decisiones van en coche... mecagueneldiosqueoshacagao!.
El vagón era muy largo y tal, (no como en el de la foto, jajaja) de los fashion que al cerrar las puertas suena a música de psicosis, de los que tienen televisión e incluso existe con modalidad de apartamento individual para transporte de maleta... pues el muy puto estaba imposible de oxígeno y hasta el culísimo de peña: peña obrera chorreante de sudores y suspiros que funguelaban a jornada laboral realizada que no hacía más que empujar y empujar...

El primer encontronazo ha sido muy duro. Unas cuantas jovenzuelas con sus bolsos de regalo con la revista Ragazza u similar se quejaban de los empujones entre risas y sudores, el pote se iba corriendo y los escotes aflorando. Poco a poco eso se iba caldeando y se iba sumando gente a la fiesta, nunca he visto a tanta peña junta y tan fea. Un hombre chorreaba goterones de sudor por su lisa cabecita sin asomo de pelo alguno, un joven vestido con traje no paraba de suspirar y gemir mirando al techo (un traje horrible que le quedaba grande por todos los lados, la corbata a medio deshacer, el pobre chaval debía haber encogido con los calores), una adolescente aprovechaba la coyuntura para sacar un cedese y termirar de maquillarse (hay gente pa tó), otra con aspecto de bruja del norte de mago de oz se me arrimaba lascivamente mientras intenta restregarse con gran depravación... cada vez se me pegaban más y más cuerpos sudorosos de la transpiración para contactar con mis carnes ansiosas de liarse a leches y gritar de tanto agobio.
Sólo he vivido una experiencia similar en mis años mozos. Era un concierto en una cutre sala de jevilongos cuya ventilación dejaba mucho que desear... en el descanso, glorioso momento para pillar algún refrigerio, el pasar entre la multitud hacía que te llevases todas las sudoraciones de esos machos adolescentes que sin camiseta pululaban de aquí para allá con sus minis y sus chuflos coreando el "decidí... aprender a hacerme yo la maleta..." pero en ese contexto todo era agradable... ains, era un "momento sauna" la mar de acogedor en el que todo valía.

Total, el viaje se me ha hecho eterno, además que soy propensa a marearme en situaciones de agobio a la espera de que algún joven apuesto me coja en sus brazos... y acto segudo me saque violentamente la cabeza por la ventanilla... jajaaj, que recuerdos.
Cuando he podido salir de esa mierda de vagón he vuelto a creer en dios al sentir ese aire, me gustaría decir fresco pero más bien era una bofetada de calor de 35 grados, pero con oxígeno oye, que es lo que cuenta.
¡y que viva la renfe!


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