En estos tiempos parece que la avaricia es la que hace retroceder al mundo, en mi caso es la envidia el que lo hace avanzar... jeje.

El otro día estando en Los pilones del Jerte en plena naturaleza rodeados de pozas, vi a la "germana menor" como se sacaba del bolso un estuche portátil de acuarelas Winsor & Newman (que yo en un principio pensé que era la DS), un rotulador-pincel de agua (que yo creí un puntero electrónico) y un pequeño block de notas (un Moleskine que yo pensaba solo era una marca de libretas pijas). Pues bien, después de observarla un buen rato sin decir nada, discreta que es una, no me pude aguantar mas y ya la pillé por banda y así me contó en qué consistía su mini set de pintura ideal para plasmar las imágenes de su vida en estado puro. En ese glorioso momento vi el cielo abierto, todas esas monadas requerían además de una funda fashion casual urban de las mias!!

Set mínimo para empezar a pintar
Yo hace años pintaba al óleo, bien o mal no viene al caso, el tema es que pintaba y era feliz mientras lo hacía, pero el óleo requiere tiempo, espacio, un caballete como dios manda, lienzos grandecitos... y por H o por B, o por Faber Caster no sé, lo fui dejando. Lo que yo no sabía es que el gusanillo estaba ahí, latente en mi interior esperando poder salir de nuevo, así que con toda la ilusión del mundo en cuanto llegué a Madrid me fui para la calle Hortaleza a pillarme todo igual por un total de 32 pavos.

En cuanto salí de la tienda fui a pintar a los jardines de Sabatini el Palacio Real... después de casi una hora me fui de allí bastante entumecida y con la espalda hecha polvo. El dibujo me quedó hecho una guarrería pero era mi primera acuarela y la que me serviría como referencia para ver si avanzo o no en esta técnica tan fresca, espontánea y rápida que ahora mismo me tiene enamorada.

A los dos días di el segundo paso y me fui con La Olgue a Pontejos a comprar unos retalillos para hacerle una funda a mi nueva adquisición, una funda que como todas las mias se hace en un par de horas y sin necesidad de saber coser:

Funda con cierre de abalorio de pulsera y mi primera aguada

Cogí el cacho de tela que necesitaba, le pegué el fieltro adhesivo que me sobró de la del E-book para darle un poco de cuerpo, la cosí por un lado y por abajo, dejé tela de sobra en la parte de arriba para hacer el cierre, le di la vuelta a todo para que no se vieran las costuras y punto pelota. Un poco de velcro para cerrarla y ya estaba. Todo preparado para practicar todos los días un poco con mi pincel. Ahora soy un poco mas feliz y estoy deseando irme de vacaciones para dibujar paisajillos en cosa de una hora. 

La peña tiene blogs con sus cuadernos Moleskine y una acuarelas del quince, algún día yo llegaré a ello, pero hasta entonces os dejo esta noctura del Palacio Real (que es mi tema predilecto) que he copiado de una propaganda de Movistar...


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Me han robado un pedazo de mi pasado, un trozo de mi identidad, un cacho de mi corazón.

El otro día volví, después de tal vez veinte años, a la piscina a la que iba religiosamente cuando era una ñaja. 
A mi me llevaba mi vecina Dora, y gracias a ella ahí he vivido mis mejores días de vacaciones en la ciudad. Íbamos todos los vecinos juntos y para llegar teníamos que subir un camino de 15 minutos al sol cuesta arriba que hacía que las colas kilométricas de la entrada se hicieran insufriblemente sudorosas. Las chicas nos poníamos trenzas para disimular la edad mínima de pago y entrar gratis. 
Nada mas llegar nos escápabamos de las cremas y sudorosos nos tirábamos a bomba en Las gemelas... comíamos, como todos, bokatas de tortilla y de filetes empanados resudados, yogures caldosos y coca-colas que te hacían flotar mas con tanto gas... Nunca hacíamos la digestión porque no salíamos del agua.

Este complejo deportivo estaba compuesto por las siguientes piscinas: Las gemelas, La olímpica, La de natación, Las islas, La de los meados y La fantasma. Ésta última era la mejor: tenía 4 metros de profundidad y como mucho 10 metros de ancho y largo con enormes trampolines de cemento gris macizo. Cuenta la leyenda que en los primeros albores de la instalación un hombre se tiró del último trampolín cayendo muy desafortunadamente en el agua. Dicen que se le cortó la digestión y murió y desde entonces la dejaron ahí, vacía, vallada, llenandose de agua de lluvia, de pelotas de baño, botellas y todo lo que ahí caía. Era acojonador imaginarse ahí dentro pero siempre que pasábamos por ahí nos agarrábamos a la valla para imaginarnos como era cuando estaba abierta.

Pues bien, después de muchos años decidieron hacer obra en la piscina y ahí fue que destruyeron mis recuerdos uno a uno. Se han cargado Las islas, la piscina de natación (donde viví mis primeras frustraciones como nadadora) el puente de Las gemelas (donde los chicos hacían que se caían y tocaban el culo a la peña), han tapado la fantasma, y lo peor de todo: han eliminado La olímpica. 
Allí, en "la de 1'80" aprendí a tirarme de cabeza, hice mi primer ancho buceando y pasé miles de horas con la Eli, hasta que fuera de hora a mangerazos nos echaban de allí. En esas gradas "el davicillo" una vez que se nos olvidó llevar cuchillo cortó simétricamente una manzana con un peine...Y ahora está llena de escombro, el que ha sobrado de toda la obra que han hecho, con olmos brotando de mis reminiscencias, con las gradas donde nos torrábamos al sol solitarias cogiendo musgo. Cuando la vi me dieron ganas de llorar, es como si perdiera esos días de repente, como si me hubieran arrancado la alegría de esa época de mi vida.

Las gemelas remodeladas y la nueva de natación climatizada al fondo
Pero ahí estaba yo 20 años despues llevando a mi hijo a la piscina de los meados que ahora es una piscina fresquita como todas, donde los gitanos llevan a sus bebés con los pañales normales creándoles precozmente problemas de espalda. ¿No es de lógica que si un pañal es superabsorbente no deberían ponérselo a alguien que aun no sabe ni andar en medio de una piscina que queda aspirada por el bebé ipso facto?. Pues sí, ahí estaba yo otra vez sintiendome extraña en una sitio que un día fue mi segunda casa, otro mas. Quizás viva demasiado en el pasado, pero no puedo evitar que me duela, la vida sigue y no se puede hacer nada para detener el tiempo.


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