No se por qué ultimamente no hago mas que pensar: "ains, que corto se quedó el curso de preparación al parto... no era mas que el principio del fin", y es que ahora me encuentro enclaustrada en casa, viendo como pasa la gente por la calle con sus alegres andares, los coches con su graciosa musicalidad, los soleados días uno tras otro desfilando a través de las ventanas sin opción a catarlos...

Yo no sabía como iba esto pero un buen día la profesora recién salida de la facultad de tu hijo te dice que éste está preparado para controlar sus esfínteres y que le pongas a mear en el orinal y punto. Tú que para llevar al orinal a tu hijo tienes que amenazarle con asesinar a su peluche de Mickey Mouse con la broca del ocho y ni con esas lo consigues le dices que lamentas contradecirla pero que no tiene ni idea y que tu hijo no está preparado, que bien lo sabes tú que eres psicóloga de las cognitivas conductuales con dos masters en transtornos del comportamiento y cuantro en modificación de conducta.

Ella enfadada y regañándote te dice en la puerta de la guarde: "¡Ahora mismo me traes el orinal, el cuento del orinal rojo y un par de calzoncillos y 12 mudas por si acaso, que me encargo yo!". Con sonrisa taimada se lo dás, pensando "Prepárate para el fracaso, tú no conoces a mi hijo...". A las 4 de la tarde cuando vas a recogerlo, esperando el momento de darle en la boca a la joven profesora, te encuentras al enano vestido con el mismo pantalón, y los calzoncillo limpios, ¡mierda! ¡Ha hecho pis en el orinal toda la mañana!!. La señorita maestra te mira con suficiencia… “llevaos el orinal, que Roberto hace pis donde le pongas, si me apuras, hasta en las macetas…, hala, tened buena tarde!”y te marchas cabizbajo lloriqueando sabiendo que eres fruto del escarnio de todo el claustro infantil mientras tu hijo vuelve a casa dando saltitos...

Y así empezaron una serie de marrones, cagarras, plastas, ñordas y truños para los cuales puede que el enano sí estuviera preparado, pero nosotros no.Tenemos montado un tenderete eterno de pantalones recién lavados colgantes y calzoncillos de colores adornando todos y cada uno de los radiadores de nuestra casa, con la alarma puesta en el reloj para invitar gentilmente al mocoso este a ir al orinal cada hora, dándole refuerzos positivos y negativos para que vaya, dándole castigos negativos para que no se haga el remolón... dios mio, nunca pensé que la carrera me sierviera para algo. Cada vez que va al baño tenemos que ir cantando con él porque es toda una fiesta, y si caen mas de tres gotillas en la bacinilla suena una canción de Beethoven que bailamos todos  para celebrarlo... y aun así, el tío se cachondea de nosotros y pasa de todo y cuando por una vez nos atrevemos a salir de casa y le llevamos a casa de un amigo, se le mea tres veces en todo el sofá, calandole todo la tapicería de sus sillones de Luis XV... marchándose al final de su casa con las bragas de lunares y el chandal de su amiga puestos porque nosotros no llevábamos 4 mudas completas para el meón este... La facultad no me ha servido de nada.

Y así estoy, mirando como se nubla otra vez y mientras las horas pasan... ya llevamos así una semana y esto va a acabar conmigo... con lo feliz que era cambiando pañales. Esto es una mierda... 


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