Si te compras un ukelele porque te apasiona el sonido que tiene todo es mucho mas agradecido que cuando te compras un ukelele porque es un instrumento de cuerda manejable y fácil (joer, solo tiene cuatro cuerdas y los trastes son abarcables sin cejilla) y ante todo, muy asequible económicamente. 

Las decepciones te van a llegar cagando leches si eres una petarda como yo a la que no le vale con tocar unos acordes, sino que quieres ir de cabeza a una orquesta de Parla de solista, que para eso estás estudiando solfeo como una perra, aunque no hagas los ejercicios. 
Es entonces cuando empiezas a ser consciente de que con las tres primeras cuerdas lo tienes todo hecho, la cuarta te sobra, es mas de lo mismo. Y para colmo cuando sacas las partituras por internet empiezas a ver notas que se te salen por debajo de los cuatro espacios y las cinco lineas y que empiezan a bajar, y a bajar y te empiezas a cagar en todo, y encima te pasa hasta con partituras específicas para el ukelele... ¿pero que invento es este?

Lo cierto es que yo estaba un poco a disgusto con mis sonidos agudos, un poco estridentes para mi oído si es que tengo, y mi falta de graves. No hacía mas que subir tonos a las canciones (como buenamente podía) como si fuera una Mariah Carey en sus tiempos mozos, para meter esas notas pródigas en el corsé del pentagrama... y encima me sobraba una cuerda, (y eso que son pocas), ¿que había hecho yo para merecer esto?. Pues no lo se, pero una noche de finales de marzo se alinearon los planetas del Trappist-1 y cenando una pizza escasamente regada en lambrusco alguien me dijo: "según pone en internet el ukelele tiene la opción de tener un sol bajo en vez del que tienes, tendrías tres notas mas". Yo me quedé pensando. Al día siguiente ya estaba encargando una G Low para Ukelele de la marca Ágila serie roja en la página de ukecosas por menos de tres pavos... 

No es que hubiera grandes opiniones al respecto, por lo que deduje que era un poco sacrílego lo que estaba haciendo en el mundo del ukelele, pero según mi Lurch esto lo hace ella con su guitarra, así que sin remordimientos. 

En una semana junté a un equipo de especialistas: una cellista experimentada y una siniestra restauradora que junto con una psicóloga de tendencia conseguimos hacer el cambio perfecto estética y armónicamente de una cuarta cuerda de ukelele... ahí es ná.

Así que ahora estoy adaptándome a este cambio. De repente es como si estrenara instrumento porque esto cambia totalmente lo que tenía aprendido. Ahora puedo bajarme las canciones en el tono original, sin armaduras ni polladas, puedo usar mis cuatro cuerdas y ya no tengo ese sonido agudo mal tocado taladrándome el cerebro... si bien es cierto que cuesta un poco afinar esta cuerda divina, ya estaba avisada que tenía que asentarse y hacerse amiga de las demás, que le diera una semana... 

He de reconocer que estuve muy preocupada pensando que mi afinador electrónico no la iba a detectar a cambiar la octava pero por misterios de la música que yo no alcanzo a entender, los afinadores y Bea discriminan la nota independientemente de la octava que estén... maravillas de la vida que nunca entenderé aunque acepto de buen grado. 



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