Bree Tanner: Maltratada por su padre escapó de su casa y luego fue encontrada por Riley quien le ofreció una hamburguesa.

Esto no me lo he inventado yo, se lo ha inventado la Stephenie Meyer, y en vez de ser algo escrito en un blog para pasar un rato, es un libro y encima la piva lo vende y se saca una pasta. La odio.

Después de su exitazo con la saga Crepúsculo (el cual entiendo pero que me apena como lectora) y la publicación de Host, que no debió vender mucho, da un pasito para atrás de nuevo y se saca del bolsillo un libro que bien podría haber publicado la editoria de "Teo en la granja" o barco de vapor para niños, debido a su letra y su formato. Le faltan ilustraciones de los vampiros jugando con la play station.

Esto ha debido ser que estando la piva en su casa con su marido Pancho (con el que debe de chingar poco) pensando en como sacar pasta de nuevo, decide hacer una historia ya inventada en su libro del Eclipse, en el cual ya nos contó la intruducción y el desenlace. A la falta del nudo nos cuela una mierda sobre un personaje que no tiene ningún atractivo, con unos secundarios que solo dan asco y un final que todos los que algún día leyeron la saga de los cojones conocen.

Con la de gente que tiene que haber por el mundo con capacidad narrativa e imaginación suficiente como para hacer libros decentes haciendo guiones para series en televisiones autonómicas, y a esta perra le publican todo.

Se podría decir que es un libro sin ningún sentido en el que se demuestra como la autora se recrea en sí misma pensando que todo lo que escribe es arte cuando en realidad no sabe qué hacer para renovarse. Vuelta a los mismos personajes, a la misma mierda de los cuerpos iridiscientes a la luz del sol y el amor romántico a falta de un buen polvo. Señora, deje ya de torturarnos con esta saga interminable y dedíquese a sus labores, que sus hijos y su marido se lo agradecerán.


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Recuerdo cuando echaron la serie de Hércules, que era cutrilla pero graciosa, la típica serie de relleno que siempre se dejaba ver... eran series americanas con algo original pero que parecían de saldo... luego llegó Xena la guerrera, la guarrior princess y mi perspectiva cambió.

De repente había una piva, bueno, una pivona guerrera de tobillos anchos y piernas musculadas dando a diestro y siniestro a todos los nenazas griegos que se interponían en su camino para hacer maldades. Su físico bestial se acompañaba de unos ojazos azules cristalinos y una larga melena negra con flequillo, la cual le daba una aire infantil encantador... al parecer se convirtió en ídolo de lesbianas y no me extraña, hasta a mi me ponía como montaba a caballo o como lanzaba los hierracos esos que tenía. Su relación con la Gabrielle esa era de todo menos inocente, cómo son las cosas del marketing...
Como todas estas series la repusieron unas cuantas veces y de fijo que aun nos quedan muchos capítulos que revisionar, lo cual haré encantada... jeje, pero todo lo bueno acaba y para mi Xena, la princesa guerrera calló en el olvido... o eso creía.

Cuando acabó Lost, todo el mundo lo sabe, un vacio quedó en mi corazón.
Todos los que así nos sentimos, que no somos pocos, buscamos otras series que llenaran este espacio en nuestra vida emocional y en nuestro tiempo de ocio. Así fue como acabé bajandome y viendo Spartacus, la cual me recomendaron ardientemente. Una serie de Sangre, arena, sangre, sangre, sexo y sangre. Si le hubieran dejado a Santiago Segura el guión habría quedado más o menos igual.

Solo llevo cuatro gores capítulos pero no fue hasta ayer que me dije: "pero coño!! si es ella!!" Después de haberla visto como una diosa guerrera ahora la veía como una malvada guerrera de los entresijos y mollejas de la vida política romana, folladora superficial con vaporosoas pelucas rubias o rojizas, parece un personaje sacado de la imaginación de Bram Stoker. No me quedó más opción que pensar: "Lucy, hija mia, que bien actuas que me haces desearte un momento y al siguiente te repudio como mujer, y eso que no te he visto cantar por Nueva Zelanda, que seguro que lo siguiente que leo tuyo es que tú también eres hija de un kiwi y lo mismo hasta llegamos a ser familia". Así que ahora Spartacus tiene un aliciente mas para mi, y es ver a esta pedazo de actriz que tan buenos momentos me ha dado. Da igual qué papel le den, ella los borda todo, Viva la Xena!


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