Un día, allá por 1988 me dijo "la eli": hoy en clase nos han puesto unas diapositivas del sector minero en España, no te lo vas a creer, ha salido tu pueblo, vamos, "las minas", qué fuerte!!

Las diapositivas en los años 80 era lo mas TIC que teníamos, era la caña en tecnología pedagógica. Nos subían a la sala de filminas y nos ponían unas pequeñas fotos en soporte transparente proyectadas en una pantalla blanca. Era una revelación celestial en comparación con los dibujos a tiza de ciertos profes...

Pues bien, ésto que me dijo mi amiga del alma me llenó de orgullo y satisfacción. Si bien es cierto que siempre he sabido que el pueblo de al lado del mio se ha caracterizado por ser el mas pretencioso y tener una mina de plata cerrada, nunca le había dado mas importancia. De hecho siempre que he visto su cartel: "Hiendelaencina" me he dicho que son unos flipados, si no hay una cutre encina!, todo el mundo sabe de siempre que se llama "Las Minas"...

Pues bueno, con el paso de los años, y con la llegada de los niños, un buen día decidimos hacer una excursión a las minas, y lo que encontramos no fue mas que un montón de edificios abandonados y mogollón de montones de piedras con plata: las escombreras.

Esas ruinas eran el horno, los lavaderos, los accesos a los túneles... de una de tantas minas que se crearon para buscar el ansiado metal. Ésta en cuestión era la mina Santa Cecilia, justo enfrente del pueblo, donde Esteban Górriz descubrió el primer filón, un topógrafo que allá por 1840 iba a hacer un encargo en mi pueblo, y al pasar por ese camino tan trillado vio un cacho de plata sobresaliendo del suelo (canto blanco) y allí empezó la historia del país de la plata.


Desde siempre me había impactado ir andando por los alrededores de mi pueblo y recoger este tipo de piedras. Según me dijo una vez un minero (un habitante de Hiendelaencina), a día de hoy, la cantidad de plata que había en los pedrolos estos era muy inferior a lo que suponía el coste de tener que sacarla de la piedra, por lo que no valían para nada.

En los primeros años de explotación esta fue la mina mas importante de Europa. Encontraban plata y otros materiales tan a destajo que no sabían ni como gestionar tanto material. ¡Ésto es España señores!, tuvieron que venir los inglesitos a dirigirla.. La peña de los pueblos de alrededor se metieron de cabeza al curro, evidentemente para los trabajos no cualificados, con jornadas de 12 horas, una hora para comer, media para almorzar, sin derecho alguno por enfermedad, ni nada... vamos, como ahora. Sacaban al año 20.000 kg de plata que luego vendían a la casa de la moneda, y solo en un terreno de kilómetro y medio de largo y 400 m de profundidad.

Se crearon fábricas en la zona para sacar la plata, la mas importante la de La constante... (donde íbamos en bici de pequeños), una zona con un nombre muy bonito que antes no me decía nada y que ahora flipo pensando en la que se montó allí hace 150 años: casas inglesas acristaladas donde las guiris tomaban el sol, zonas de ocio, jardines, un teatro, comercios, escuelas, un hospital... una revolución industral como dios manda, un pueblo de casi 9000 habitantes en sus mejores años al lado de mi Robledo del alma, cuando para mi esa zona siempre había sido jaras, ruinas de vete a saber qué, mala tierra y un pueblo engreído que siempre ha sido el único con banco y farmacia de la zona. Ahora ya sé por qué.

Otras minas que abrieron aparte de Santa Cecilia fueron La Perla, Suerte, Fortuna, Verdad de los artistas, Relámpago, Tempestad... joder! que esto parece Lost!!!

Mi madre me contó que a Hiendelaencina llegaron ingenieros, que las casas que aun se ven tochas eran las de ellos, que contrataban de criadas a las niñas de Gascueña y Prádena, que las dejaban embarazadas y que por ahí siguen rulando sus genes...(mi madre me dio el punto de prensa amarilla)

Mi padre me dijo que el padre de mi tía vino de la Bodera a vivir a Robledo para trabajar en la mina, que un día perdieron el rastro de los filones y lo dejaron, que la tierra sobre la que pisamos tiene mas boquetes que los causados por el metro de Madrid, que aún siguen mandando a los laboratorios piedras de las escombreras por si mereciera la pena algún metal... (mi padre me dio el punto mas técnico).

Me he tirado todo el verano leyendo cosas de las minas, por este metal tan preciado para mi, con el cual no dejo de hacer pulseras... y he de reconocer que me ha impactado. En mi mente no cabe imaginar una ciudad industrial al lado de Robledo de Corpes, lo que daría por poder haber visto a mis tatarabuelos en aquella época!.





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Recuerdo cuando en quinto de EGB me mandaban hacer trabajos para casa. Siempre era mi hermana la que me guiaba, dirigía e imponía el desarrollo y contenido en cuestión. Yo lo escribía y luego ella se pasaba los días nerviosa esperando la corrección. Le importaba bastante más que a mi la nota resultante y siempre le parecía poca...
Recuerdo especialmente un trabajo que nos mandaron del cuerpo humano... no sé qué pasó que mi hermana se mosqueó conmigo y me retiró su apoyo intelectual. Me dejó sola y a la deriva con mi hoja en blanco, un bolígrafo, una enciclopedia y unos lápices de colores. Creí que se acababa el mundo, mi soledad era ilimitada y me sentía paralizada.
No sé por dónde entraron las musas que me vinieron a visitar... cogí mi boli y mis lápices de colores y empecé a pintar sistemas del cuerpo humano y a copiar textos de la enciclopedia. Sin darme cuenta empecé a disfrutar como una enana de escribir lo que se me ocurría y de ilustrarlo bellamente con los distintos matices de mi caja Alpino. En esto llegó mi hermana ya mas calmada, miró lo construido por mi yo interior y sutilmente me dijo que eso era una mierda y que empezábamos de nuevo, que procedía a dictarme...

Esta anécdota que me ocurrió con 10 años ha estado presente siempre en mi cabeza, podría haber sido un recuerdo más de la memoria a largo plazo echado a perder pero no. A mi preadolescente cabecita le chocó el cómo era posible que me hubiera dado tanto miedo sentirme sola sin alguien que me guiara y como fue que luego me sintiera tan bien haciendo lo que a mi me daba la gana... así que me quedé con el cuento.

Diez años después me obligaron a leer un libro de Erich Fromm, un judío que aunaba psicoanálisis y sociopolítica en su libro "El miedo a la Libertad", creador del psicoanálisis humanista. Gracias a este ladrillako fue que empecé a ver un poco de luz acerca de lo que yo intuí en mi infancia aunque entonces no lo digerí totalmente.

A grosso modo venía a decir que los humanos hemos conseguido obtener muchas libertades a lo largo de nuestra historia: soltarnos de cadenas que nos ataban a una tierra, al amo, el destino, el vasallaje... y que nos coartaban nuestra posibilidad de actuar... (libertad negativa), y que acto seguido nos hemos agenciado unas nuevas porque somos incapaces de encontrarnos a nosotros mismos, de ser dueños de nuestra voluntad y controlar y determinar nuestro camino (libertad positiva). Porque una cosa es que te dejen hacer lo que quieras porque ya nadie te lo prohibe, y otra cosa es que tú quieras hacerlo, que desees ser tu propio dueño, que tu vida dependa de tí, de tus elecciónes y no de fuerzas exteriores... Ser responsable de tu destino. Pero claro, esto requiere conocerte a ti mismo, y tener un alto grado de madurez y asumir responsabilidades, no vale eso de decir: no, es que la culpa es de la izquierda que no ha sabido hacer una buena campaña.
Elegir tu suerte requiere mucho esfuerzo y a veces sentirse solo.

Veinte años después de leer el libro asimilo toda esa información que leí como algo curioso sin más. Veo cómo realmente nos hemos echado una cadena bien gorda al cuello que todo lo justifica. Nos hemos convertido en autómatas conformistas sin otros valores que los que nos impone el mercado. Consumidores eternos, egoístas e insaciables, creemos que nuestro valor depende de lo que poseemos: nuestro tesoro... no somos capaces de ceder ni un ápice por no dejar de pertenecer a esta fantástica rueda que nos hace creer que pertenecemos a una clase social y una realidad que no es la nuestra, aunque para ello perdamos la dignidad. Creemos que tenemos ideas propias y que sabemos mucho pero nos limitamos a repetir y desear lo que nos taladran constantemente en nuestro cerebro.

No hay nada mas peligroso para nosotros mismos que dejar de pensar y limitarnos a actuar por inercia. He de decir, que a día de hoy, me da mucho miedo mi especie... y hay que resetearse.


Dedicado a Elisa, una valiente.


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Allá por finales de los 90 yo estudiaba en la facultad Psicología Social. Era una asignatura que me encantaba. Estaba llena de experimentos super interesantes que te explicaban por qué cuando los individuos formábamos una masa éramos mas imbéciles todavía. Alucinante. Pero sobretodo, me molaba el profesor: Florencio Jimenez Burillo. No os fiéis del nombre...

Él era ya un tío maduro, hecho y derecho, con su pelambrera canosa siempre iba en vaqueros y se sentaba todo espatarrado. Era irónico, sarcástico, inteligente, lo sabía todo, lo había vivido todo, se había enrrollado con todas las buenorras de la Facultad...

Mi alma por aquél entonces estaba escindida entre él y el Colmenares, que nos tenía a todas troqueladas con su vistoso paquete y su amor a la Etología... en fin.

Ahora la nostalgia me hace mirar la imagen de mi Floren en internet, y veo que si antes era un chulazo maduro y atractivo, 20 años después es un viejete entrañable... o no tanto, porque también he visto que hay un ranking de profesores de Psicología de la Complu y tiene de puntuación un 4... y es que el jodío no aprobaba ni a uno, lo que ahora le convierte en un viejuno kabrón sin mas. Cómo cambian los conceptos cuando por ejemplo a un amor de persona se le cruza un suspenso eterno o 20 años de oxidación... bueno, pues de esto quería hablar hoy, de la Disonancia cognitiva o como eliminar-neutralizar las ideas incompatibles.

Entre los múltiples experimentos que vimos en su libro (menudo ladrillako nos hizo comprar el joputa) estaba el de la Disonancia Cognitiva de Festinger que ahora paso a explicaros:

Se crean tres grupos de sujetos distintos, el primero de control (fundamental en todos los experimentos científicos para ver cambios significativos estadísiticamente hablando) y otros dos.
A los tres se les da a realizar una tarea aburrida de cojones, o dícese con "alto grado de penosidad" como por ejemplo tener que escuchar la discografía entera de Pablo Alborán y contar las veces que dice "tú"... algo así.

Bueno, pues a los tres grupos se les pregunta qué les ha parecido la tarea, y todos dicen que una mierda pinchada en un palo. Bien, pues a los del grupo control los dejan ir, pero a los otros les dice que cuando salgan se van a encontrar con mas gente que va a hacer esa tarea y que tienen que decirles que la tarea es entretenida de cojones y que se han reido una jartá. Al grupo 2 se les paga un euro por ello, a los del grupo 3: 20 pavos. Cuando acaban su nueva tarea, les confiesan a los de un pavo, que a los otros les han dado 20 pavos y que son unos tolais.

Hasta ahí bien. Pasan unas semanas y los vuelven a reunir a todos. 
Los del grupo uno y tres siguen diciendo que la tarea era una mierda y que para eso no les vuelvan a llamar, bueno, los del grupo tres lo dicen con la boca pequeña porque se han trincao 20 pavos... pero ¡ay los del grupo 2!! de repente vienen diciendo que la tarea les había gustado, que no estaba tan mal... que en el fondo les ha hecho evolucionar como personas y pasar un rato ameno en sus tristes vidas!!
¿Cómo puede ser esto? Pues que sus locas cabecitas han encontrado una disonancia, se han sentido unos ruines estafadores por mentir por un triste pavo de mierda, unos vendidos, unos rastreros desalmados capaces de engañar a su madre por un duro, unos ladrones, unos timadores capaces de pisar a quién sea por menos de un café, unos hijos de...


Esto es muy duro para nuestra imagen, tanto que ya que no se puede cambiar la acción, lo mejor es cambiar al idea y asi salvaguardar nuestro ego... por lo que optan como medida de escape pensar que en el fondo no han engañado a nadie... que la tarea era guay, que no estaba tan mal... y así la loca cabecita se queda tranquila.

Imaginaos cómo puede funcionar esto día a día en nuestra vida normal, en esta sociedad llena de contradicciones en las que todos vamos de guay pero la cagamos una y otra vez.
Dónde todos somos ecologistas, creemos en la vida sana, pensamos en el bien común y criticamos al corrupto y luego sin embargo consumimos como cerdos, somos unos putos vagos, queremos ser los mejores y vivir mejor que los demás y encima deseamos estar arriba para robar impunemente y así casarnos con una infanta y pasar a formar parte de la realeza...

Podemos ser capaces de justificar lo injustificable con tal de no ver la resquebrejadura en nuestro ser antes que reconocer que somos unos incoherentes y unos vendidos, frágiles y manipulables. Así es el ser humano, y así es esa cabecita loca que siempre busca la coherencia donde no la hay. Por eso a mi me gusta tener ideas contradictorias... porque siempre que meto la pata, se que tengo la razón ¿o no?.


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Y como una cosa lleva a la otra y ya sabemos que la curva de la oferta y la demanda aprieta pero no ahoga...

Un buen día una amiga te manda un whats'up y te dice:
-oye, eso del cartón pluma... ¿como va?.
-qué quieres hacer?- le digo yo curiosa.
-un centro de mando para los niños.
Silencio.

Ya la hemos liao.

A los tres días estamos en los chinos situadas con la siguiente lista:

MATERIAL PARA TRES CENTROS DE MANDO (para todas las familias con niños interesadas en las pretegnologia)

- tres planchas de cartón pluma de grosor 0.5mm tamaño din a2 o seis de din a3 (a mayor grosor mayor consistencia pero mayor problema al cortar trozos milimetricos)
- tres paquetes de gomaeva adhesiva de colores primarios (se puede cambiar por pintura acrilica)
- paquete de palitos de helado para las barras de la torre
- paquete de palos de pincho moruno (para la barra de Ryder)
- pistola de silicona y paquete de barritas

Tocamos a 5euros cada uno... si pensamos de que dependiendo del proveedor el Centro de Mando te puede salir por entre 70 y 100 pavos nos lanzamos sin pensarlo.
Nos juntamos en mi casa, con los niños intentando que les dejaramos hacer algo pero sin mucho éxito. Esto es cosa seria.

Podemos dividir el centro de mando en tres partes.

La primera sería el armazón. Las dos paredes del ascensor y la planta de arriba donde Ryder les explica a la Patrulla cual es la misión del día. Ahí tendremos que hacer una pared- pantalla y dos palos a modo de columnas. El techo y arreando (obviamos el telescopio afuncional)

La segunda el ascensor. Fundamental para subir y bajar a los perros al encuentro con su amo. Una pieza de cartón pluma, que a ser posible tenga el doble de grosor, 1cm estaría bien, con la forma de una camiseta que abrace el ascensor por los sobacos y que los enanos puedan manejar manualmente (obviamos las poleas)


La tercera el tobogán. Aquí hay varias opciones. Si las figuras que vas a hacer descender no son muy grandes, lo mejor sería coger un plato de plástico, cortarlos en espiral por la parte de fuera y ponerle unos bordes por los lados para que no se salgan los perros. Si te pasa como a mi que las figuras son grandecitas, el tobogan se puede hacer con pasta de modelar. la superficie de deslizamiento eso sí, que sea lisa, por lo que puedes poner encima también un trozo de plato de plástico.


Nosotros conseguimos hacer una "choza de mando", "una torre de pizza de mando" y un "desguace de mando" pero no miento si os digo que los niños estaban encantados, tirando todo el rato cosas por el tobogán tan felices.

Es muy fácil contentar a los enanos y no para ello siempre tenemos que gastarnos una pasta. En realidad soy hay que tener ganas. Eso sí, para la próxima vez intentaremos tenerlo todo mucho mas organizado para que ellos puedan participar mas y hacer su centro de mando mas personalizado.




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