Cuando me ha dado por comprar libros de psicología siempre he tenido un autor favorito: Juan Antonio Vallejo Nágera. Tiene una forma de explicarse amena y didáctica que hace la psicología interesante para todo el mundo. Cuando leí “Concierto para instrumentos desafinados” vi a un hombre con una enorme vocación, amante del ser humano en todas sus vertientes, con una gran sensibilidad y ternura dedicada a esos renglones torcidos que habitaban en el psiquiátrico de Madrid que él dirigía.

La pena es que gran parte de sus libros están descatalogados, y aunque en una época los estuve buscando, desistí en el empeño. Pero cuando me pillé el ebook retomé la investigación, pensando ilusamente que a lo mejor alguien se había dedicado a subirlos a la red y haciendo mis pesquisas llegué a las librerías de segunda mano y allí lo encontré todo.
Me puse a buscar libros de Vallejo Nágera y me pillé unos cuantos que me salieron a una media de 6 euros cada uno gracias a librería anticuaria La Candelaria en Murcia.
Esta vez no olían a nuevo, sino a rancio, a viejuno, a fósil de ácaro, a tomo que ha estado años almacenado en una estantería y que de repente ve la luz con ansias de descomponerse libremente. Asqueroso a la par que emocionante: ¿por cuantas manos habrá pasado? ¿en cuantas librerías o casas habrá estado?.

El ejemplar que mas me costó encontrar fue el de “El caso de Teresa Neumann. A la luz de la ciencia médica” escrito en 1939, tan amarillo que cada vez que paso las hojas me da la sensación de que me voy a envenenar si luego me chupo el dedo, así que después de leerlo y recomponer el cosido de sus hojas tengo que ir a lavarme las manos...

La antigualla trata de una mujer que a los catorce años tras un incendio que le traumatizó empezó con una larga carrera de acumulación de enfermedades histéricas (somatomorfes) como ceguera, sordera, parálisis que duraban años y la tenían postrada en la cama sin moverse en posturas muy incómodas y varias heridas supurantes malolientes que a raiz de la beatificación de Santa Teresita del Niño Jesus remitieron de golpe (ocho años después)... Pero acabada esta etapa empezó otra en 1928 con 18 añitos en la que tenía la sintomatología de Reagan en el Exorcista pero en vez de ser un demonio lo que tenía dentro era Cristo en su mejor momento existencial, así era que alucinaba con sus sufrimientos en la Pasión, deliraba comunicando consejos del susodicho, hablaba en idiomas que no conocía, tenía telepatía, era capaz de estar en dos sitios a la vez, adivinaba el futuro... En cuaresma solo comías hostias consagradas y en viernes mostraba los estigmas de la crucifixión, ahí es ná, sangrando por todos los orificios.

Es curioso que unos los viernes comamos pasta y otros se dediquen a levitar encima de la cama con los brazos en cruz y a chorrear sangre por manos, pies, ojos, cabeza y costado para el sábado estar como una rosa. El azar es caprichoso y si esto es cierto, Cristo tiene muy mala idea.
Total, que el libro es un intento de explicación científica de la sintomatología de esta mujer, desde el punto de vista psiquiátrico, pero que si lo lees por la noche te acojona como si fuera un texto de Clive Barker.
El tema me estaba molando mucho, pero dada mi incultura y mi inconsciencia no caí hasta hace poco en que las fechas no cuadraban, y si el libro estaba escrito en el 1939 y el resto de los libros que me había pillado eran de los 90, o este tipo era muy longevo o no era el mismo, y efectivamente, el de 1939 era del padre: Antonio Vallejo Nágera. Este dato puede no ser relevante si tenemos en cuenta que ambos eran psiquiatras y buenos escritores, pero cuando indagué un poco más la percepción de un libro que ayer me resultaba maravilloso ahora me da un poco de askete y no es por el olor.

No es agradable saber que tienes entre manos un libro escrito por el jefe de los servicios psiquiátricos militares de la dictadura franquista, un misógino que se pasó media vida intentando verificar su hipótesis de la inferioridad mental de los republicanos, por psicópatas y antisociales, experimentando con presos y mujeres a las cuales separaba de sus hijos por ser ellas agentes contaminadores. La búsqueda del “gen rojo”. Yo que soy de condicionarme por detalles y llegar a querer que expulsen a Verónica del GH 12+1 solo por la voz y la cara de amargada que tiene, no puedo evitar mirar mi libro con otros ojos y ser subjetiva, pero dado que su hijo y su nieta Alejandra me caen divinamente, pensaré que no hay un “gen azul” y que la culpa de ese pensamiento nazi y fascista la tiene el ambiente en el que creció y la época en la que le tocó vivir, porque si hubiera nacido en un pueblo en Guadalajara y siendo XX en la posguerra, de fijo que habría sido una abuelita entrañable encantada de ver Pocoyó con sus nietos.


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Primero fue la carne, que ya desde tiempos inmemoriales se comía y se considera más tierna, más proteínica y menos grasienta que la de cerdo o ternera. Luego tuvimos que recurrir a su grasa para limpiarnos las botas de ante que tanto se llevaban en los 90,a su piel para hacernos carteras y forrar muebles, a sus crines para hacer las cerdas de los instrumentos de cuerda y ahora ¡le choriceamos el champú! ¿Pero adonde va a llegar nuestra especie tratando a los caballos como si fueran cerdos?

Esto es el poder del boca a boca: mouth to mouth power.

Esta historia empieza cuando salta el rumor de que unas cuantas famosas de lustrosa melena como Jessica Parker, Demi Moor o Jennifer Aniston usan el champú de los jamelgos. Un champú que existe desde 2007 pero que ahora es novedad porque lo usan estas tres potrillas. La gente se lanza a las clínicas veterinarias y dejan secas las estanterías, les da igual que el producto no esté testado en humanos y que no sepamos los efectos secundarios, somos hombres y mujeres de ciencia y queremos ver los resultados en nuestras cabelleras sin más.

Empieza a salir en todos los medios de comunicación la composición del mismo y la palabra mágica: Biotina, que es así como muy natural porque es Bio y efectiva porque Atina. Una vitamina soluble en agua que interviene en el metabolismo de los hidratos de carbono, grasas, aminoácidos y purina. Te dicen esto, que es como no decir nada y ya empiezas a creer que es supersano y superefectivo el efecto que sea que hace en el cuero cabelludo porque tus defensas mentales se van abriendo a la posibilidad de llegar a ser una actriz famosa y pasarte por la piedra al Ashton Kutcher.

La Biotina se puede producir de forma natural si comemos hígado, levaduras, yema de huevo (claro, por eso lo de las mascarillas esas que se usaban antes, si todo cuadra…) pero nos da igual porque la dieta no la vamos a cambiar, esto requiere demasiado esfuerzo. Sus efectos según los que hacen los champuses son:
- Regeneración celular de tejidos como la piel, uñas y cabello.
- Evita problemas en la piel como dermatitis seborreica o seborrea.
- Permite la creación de hemoglobina y estabiliza los niveles en la sangre.
- Ayuda en el proceso metabólico y en funciones de aminoácidos y vitaminas como la B-12.
- En algunas ocasiones se utiliza como tratamiento para la depresión y el insomnio.
- Permite aliviar dolores musculares.

Mira por donde hemos ido a dar con el elixir de la eterna juventud hecho champú. Vamos, qué solo le falta que te quite las cartucheras y te blanquee los dientes!. Claro que esta es la información que da Internet… pero no nos engañemos, lo que dice Internet va a misa. Tanto que una vez que consultas las fuentes oportunas (dícese de la Wikipedia) y le preguntas a tus amigas: todas han oído que es maravilloso menos una que te dice que es malísimo, y te comentan que el producto solo se vende en el mercadona ya modificado para uso humano (6 euros el kilo, esto es un milagro si o sí) y que está agotado todos los días menos el jueves pasado que se lo compró la loli y mira como tiene el pelo hoy que le brilla un montón.
Entonces vuelves a documentarte leyendo los foros de red de redes asombrándote de lo que por ahí dicen, como que ya no se te vuelve a caer el pelo en la vida y que gracias a eso el 10% de las mujeres que lo usan han promocionado en sus empresas. Y como esto ya es Trendin topic, hasta en el telediario salta la noticia, pero con dermatólogos con cara de: “dios mío, porque no se me ocurrió a mi sacar a la venta el dichoso producto para venderlo a Ifsanlogan y no a la mierda del Mercadona que lo vende a granel” diciendo que a la gente que lo usa le produce urticaria camochil y que es mas malo que la quina (si no, no es noticia claro), y que para que produzca esos maravillosos efectos no vale con friccionar la Biotina en las greñas, sino que habría que ingerirlo (por dios, no digáis esas cosas… ¿no veis que lo vamos a hacer?).

Resulta que según los especialistas de verdad, yo tengo al profesional en casa que me explica lo que son los enlaces covalentes cuando me voy a hacer la permanente, lo que te venden como el milagro anticaída, revitalizante y reconfortante no tiene más que el efecto de una capa de chapa y pintura en la pelambrera. Es decir, si bien es cierto que te deja el pelo menos fosco, ligeramente mas grueso y se ensucia menos, en realidad no estás ayudando a tener la cabellera mas sana, sino todo lo contrario, si lo usaras todos los días acabarías impidiendo que el pelo produjese sus propias defensas naturales grasientas. Total, que yo ya me lo he comprado, y en el envase industrial que venden no pone nada del ph que tiene, si está probado en humanos ni nada, pero da igual, como loca lo he probado y he de decir que a mi me ha dejado el pelo liso y brillante como nunca y hasta que no se me caiga a mechones me lo pienso seguir dando alternando con el mío de siempre, jeje, porque yo soy una humana mas donde testar las novedades de mercadona. Todo sea por la ciencia.


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Según dicen en el Museo del Prado se exhiben 800 cuadros mientras que en los sótanos se esconden 3500, sin contar con las obras en papel que no exponen porque el sol las mata…

Por mucho que a mi me digan que es un lugar luminoso y seco, me imagino gigantescas montañas de lienzos al punto del desequilibrio apoyados en chorreantes paredes de fría piedra amusgada, apoltronados en la oscuridad mientras solo se oye el goteo lento e inexorable de los escapes de las cisternas de los toilettes del monumental edificio…
Y sino que alguien me explique como puede suceder lo que pasó la semana pasada.

De repente salta la noticia de que en los sótanos del Museo del Prado tienen guardada una copia, prácticamente exacta a la Mona Lisa, y realizada a la par que la original, lo que viene siendo “hacer un work in progress”, que dos valen mas que una.

La historia es que la tenían desde 1666, pero como estaba cubierta de barniz negro pasaron de ella pensando que era una copia cutre y barata de algún pintor flamenco, hasta que un día les dio por mirar con los rayos X y deciden restaurarla y ¡Oh milagro! al quitarle la capa de ñorda que tenía ven que queda mas chula incluso que la original, tanto, que la Sra. Lisa Gherardini, alias Gioconda, ahora es “señorita”, parece quince años mas joven, mas guapa, mas liviana, con una ropa mas lustrosa y mejor cosida, un nuevo par de cejas, con la sonrisa mas amplia y mas luminosidad en la mirada.

Con esta nueva imagen deducen que el autor tiene que ser un discípulo de Leonardo y barajan dos nombres: Andrea Salai o Francisco Melzi, pero flipad con el morbo, nos cuentan que posiblemente sea Andrea, que fue amante de Leo… y a mi qué mas me dan las relaciones personales del pintor, yo lo que quiero saber es quién coño le dio esa capa de barniz negro y con qué intención, porque vamos, yo que he barnizado muchos cuadros, y los he barnizado de la manera mas tosca que os podáis imaginar (y sino que le pregunten a mi tío como me quedó la iglesia del pueblo), nunca he conseguido una capa negruzca que tapara el óleo, como mucho algunos ronchones marronaceos . Esto tuvo que ser a mala idea, alguien que no quería que se vieran las montañitas del fondo que dicen es la Toscana, aunque a mi mas bien me parece Mordor, pero ¿por qué? ¿Qué esconden esos escarpados pedruscorrios azules en tan cutre perspectiva?.

Y de momento siguen quitando capas de barniz al cuadro, y a este paso la Mona lisa va a parecer una niña de 8 años llamada Sherezade y se va a ver que en vez de la Toscana el fondo es la Capadoccia y que lo pintó un Persa… y en marzo la expondrán en el Louvre, y hala, dejarán un hueco mas en los húmedos y oscuros sótanos del Museo del Prado para meter otra obra de arte. Así sea.


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Ya se que siempre reniego de la tecnología, (sí, a pesar de tener un blog desde el 2005, pero esto es necesidad de expresión) aunque esta vez, sí, he de reconocer que he caído vilmente.

Al principio de salir los Ebook me pareció muy triste que se fuera perdiendo el amor por el libro de papel: el aroma de las hojas recién abiertas, el tacto del cartoné, el color de la portada, el regustillo que queda en los labios al pasar las páginas chupándote el dedo… Me parecía muy frío eso de ir con un cacho de metal mirando una pantalla, pero con el tiempo y el peso del bolso al final me he decidido a dar el paso. Después de que me regalaran “El temor de un hombre sabio” no pude imaginarme en el metro, de pie, rodeada de gente que me apretuja, leyendo ese ladrillako mientras las costuras de mi bolso van cediendo poco a poco. Así que un buen día (el lunes mismamente) me decidí y me puse a investigar sobre este nuevo formato de lectura.

Evidentemente lo primero que pensé fue: Kindle.
No se por qué pero estas navidades lo he visto hasta en la sopa, bueno, sí se por qué, porque han hecho una campaña de promoción del quince y medio. Todo el mundo lo ha regalado o se lo han regalado. 99€ es una ganga y es la oportunidad de tu vida.

Yo ya estaba decidida pero por si acaso empecé el trabajo de campo: pregunto a los colegas a ver quién lo tiene o qué opinan de él, miro qué dicen los que gustan de opinar en Internet, acoso a los viandantes de la línea 10 de metro que van a las oficinas de la castellana y presumiblemente tienen cierto poder adquisitivo para permitirse este lujo persiguiéndoles sutilmente por los andenes para ver como son sus eReaders, me voy a los centros comerciales y veo el material…

Lo mas divertido de todo ha sido cotillear en la red, bueno, y perseguir a la gente. Me he empapado de páginas promocionales y de foros de opinión. Cuando leía las desventajas del Kindle uno decía: “tienes que mover el dedo índice para pasar las páginas”. Joder, entonces no me lo cojo, ¡¡que exceso de movimiento de masa muscular!!. Otro decía del BQ: “a mi me gusta consultar la wilkipedia mientras leo novela histórica, y con este ebook no puedo”, otro: “es que para consultar el diccionario tengo que ir a menú”. Cuando leía esto pensaba: ¿adonde vamos a llegar?, ¿en qué nos estamos convirtiendo? y me acordaba de la película de Wally, con todos esos gordakos vestidos igual tumbados en sus minicoches autodirigidos paseando por el espacio ingravitorio…
La gente no le daba mucha importancia a que el huevo no pudiera leer los formatos Epub, al parecer el futuro del archivo de texto. Uno decía: “es como si te compras un Mp3 para escuchar música y no te deja leer los archivos mp3”… y aunque en realidad todo se puede convertir con el programa Calibre, a mi me da pereza.

Entre las cosas que me decían que me tenía que fijar estaba la pantalla: de TFT o LCD para ver imágenes, vídeos, comics… o la de tinta electrónica para texto mayormente. Uhm… la tentación del comic es muy grande, pero ¿cuánto hace que no leo un comic? años, como mucho algún que otro manga, pero solo me faltaba, no me apaño en el papel con eso de ir de atrás para adelante, como para ponerlo en el ebook, quita, quita. Yo a lo básico que mi orientación espacial está limitadita.

Luego decían que de peso, tenía que ser menos de 250 gramos, bien. De pulgadas, unas 6, que la batería era tontería porque pasando hojas con tinta electrónica antes te da una neuropatía periférica del túnel carpiano que tener que recargarla. De memoria con lo que venga, que si no vas a meter videos tienes suficiente con la capacidad que suele venir de 2GB para 1.000 libros, y luego, eso sí, mucha atención a los formatos que querías leer, (que ya me lo dijo me e-padre).

Cuando decidí que quería tinta electrónica ya solo necesitaba saber qué libro electrónico del mercado me podía salir por 99 pavos. Y la decisión final ha sido que antes que pillarme el Kindle de Amazón, pensado para que nos gastemos la pastuza en sus libros (los cuales te pueden borrar si un día les da la gana, que ya lo han hecho) y que nos ofrece accesorios al 30% del precio del producto, prefiero el producto nacional bruto, a lo Cervantes, y así reactivo la economía del país. La única pega que tiene, gran pega para mi, es que al ser menos internacional y tener menos campaña promocional, no han invertido mucho en ofrecer variedad de fundas de diseño, así que me he comprado el bicho al medio dia y esta tarde me he confeccionado la funda... visto y no visto, divina me ha quedao!!


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