En estas fechas tan señaladas, es muy importante no subestimar el poder de nuestra creatividad o capacidad de plagio para ahorrarnos unos duros y quedar de guays con la peña.

Seguro que todos conocéis a alguno de esos frikis que se dedican a cazar pokemon desde la aurora hasta el atardecer recorriendo distintas pokeparadas, gastando pokemonedas y creyéndose cazadores, entrenadores, o vete tú a saber qué... pues para todos esos elementos de la realidad aumentada tenemos un regalo hecho a mano que hará sus delicias: ¡¡La Incubadora Pokemon!!



Esta idea evidentemente no es mia, la encontré por la red y la plagié como buenamente pude. Os dejo el enlace que evidentemente es mucho mas profesional que el mio.


Para los que no lo sabéis, que no sois pocos, una Incubadora Pokemon sirve para poner los huevos que te vas ganando y esperar que eclosionen recorriendo determinada distancia. Al parecer si no encuentras un bicho determinado, puedes incubarlo y si te sale, eso que te ahorras.



Pues bien, hacer una incubadora es todo lo fácil o difícil que tú quieras. La mía tiene luz y todo, gracias a mi compañera Elisa: Ingeniera en Relaciones Publicas con Ferreteros de Barrio, que me diseñó un estupendo circuito simple que luce cuando le viene en gana... Pero empecemos por el principio.




Necesitaremos el siguiente material: dos botellas vacías de coca cola de 2 litros o similar, cola y papel de periodico, pintura acrílica blanca y naranja o al gusto, un cartón, pistola de silicona, goma eva adhesiva o saber pintar muy bien y optativo: un circuito sencillo con una pila, un interruptor y un led. Ah, ¡el huevo pintado a ronchones verdes!



Al tema; cogemos las botellas de 2 litros. Yo que soy muy lista cogí dos de Aquarius: error, no lo hagáis. Estas botellas se van ensanchando hacia el final y lo que necesitamos es que sean rectas, así que aparte del empacho al puto acuarius (me bebí mas de un litro del preciado líquido por no tirarlo y ahora soy como Obelix, ya nunca tengo diarrea) tuve problemas con el encaje de las partes todo el tiempo. Eso y que cortando con el bisturí el rudo plástico casi me llevo un pulgar de un tajo... aun lo tengo cicatrizando... aunque no quede muy recto, usad mejor unas tijeras, mucho mas seguro.



Bueno, cortamos con mucho cuidadito las dos bases de las botellas, (una será base de la incubadora y la otra la tapa), aprovechamos el cuerpo de una de las botellas para lo que será nuestro pokeregalo. Ojo con el tamaño que no puede ser muy grande. El cuerpo y la tapa se unirán y luego se encajarán y desencajarán de la base cuando queramos. Dentro del pié de la incubadora pondremos un cartón que separará la pila y el entramado electrónico de la belleza eclosionante de una incubadora de pokeplástico artesanal.

Usamos la cola y papel de periódico mezclados para la peana y la tapa, para luego poder pintar al gusto. Esto que nunca había hecho yo y que es muy común en Art Attack consiste en poner papeles (periódico, servilletas...) en la superficie de plástico y echarle cola rebajada con agua por encima, dejar que se seque y pintar cagando leches.

Recortamos un cacho de cartón del perímetro de la botella (mejor hacer con compás) con un boquete en medio para que salga el led y que posteriormente taparemos con la cascara de huevo. Además ponemos un cordón de plástico pintadito de naranja rodeando al huevo que hará de conductor del calor para el embrión.

Pintamos por arriba y abajo, tapamos los empalmes de plástico con goma eva naranja adhesiva y dibujamos o hacemos los botones de on-off verdes y rojos. 
Por la parte de atrás a la altura de los botones tendremos que hacer una abertura para que salga el interruptor del circuito. Para sujetar el sistema eléctrico usamos la silicona... ahí es donde fallamos nosotras porque nos pasábamos echando y perdíamos conducción, pero a ver, no podemos saber de todo.

Y ya está, una obra de arte preparada para regalar o para disponer en la mesilla de la habitación e iluminar las noches solitarias de lectura... que no?.


Otra opción de regalo mucho mas impresionante es hacérsela llegar a alguien un poco tolai a su curro sin remitente. 
Seguro que se come la olla sobremanera pensando en quién puede conocer tan habilidoso, original y creativo como para hacer tamaña obra de arte plástico. 

Sólamente hay que crear una historia y hacer partícipe a unos cuantos colegas, incluido su hijo... mandarle unos cuantos anónimos por distintas vías y lo demás se hace solo, seguro que sospecha del mas inocente y no se apea del burro, jajaja...

Seguro que triunfais!

Elisa nunca supo nada...




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Si tú le dices a cualquiera de mi generación que qué opina de los bolígrafos que se pueden borrar, automáticamente te dice que son una mierdaka, que la goma de borrar que usan es una lija del siete que te corroe el papel hasta hacerte ver la mesa (si no te lija el barniz...) y que fue uno de los mayores chascos de su infancia. 

Evidentemente la culpa de todo sería de Paper Mate y Milan que todo lo querían abarcar cuando este mundo aún no estaba preparado para esta osadía.


Pues bien, han pasado ya unos cuantos años, 30 exactamente, y en este tiempo hemos conseguido hacer videoconferencias en tiempo real con gente que está en la otra punta del mundo, tenemos toda la información que queremos a un golpe de dedo, hemos descubierto una nueva partícula que podría corresponderse con el bolsón de Higgs y así explicar el nacimiento del Universo, hacemos reprogramación celular como quien hace bizcochos de yogur, tenemos una foto de Plutón que parece que estuviera aquí mismo cuando se encuentra a 7.529.000.000 kilométros (un rato en años luz), empezamos a usar nanotecnología... ¿y no íbamos a conseguir perfeccionar las gomas de borrar de bolígrafo? Pues sí señores, bienvenidos al siglo XXI, ¡¡lo hemos conseguido!!.

No sé si vosotros tuvisteis que utilizar algún día el Rotring. Dícese de una empresa alemana que creó unos punta finas con tinta recargable que tenían una punta mínima, de menos de un milímetro y con los cuales te obligaban a cuantificar la planta, alzado y perfil de lo que fuera con sus cotas: sus numeritos, sus flechas y sus rayitas.
Siempre que hacías un dibujo de éstos en algún momento el puto boli escupía la tinta en el papel especial, que valía una pasta, a modo de cagarra, cuando llevabas dos horas dibujando... ¿qué habría pasado si entonces hubiera habido rotrings borrables? joder, que unas cuantas generaciones de estudiantes habrían sido felices y que la empresa no tendría que haberse vendido a los americanos cuando empezó a quedarse obsoleta.

Ahora ya no uso rotring, pero sí uso punta finas normales para dibujar mis cutre sketchers. También uso bolígrafos que siempre me han producido tachones, los cuales he sobrellevado con toda la dignidad que me era posible... pero eso se ha acabado. 
Han llegado los Frixion de Pilot. Ole por Pilot!!.
Esto es la ruina del tip-ex, ahí os lo dejo.



Y de todos los colores!!
Ya no tendré miedo a equivocarme, aunque en realidad los tachones nunca me han molestado... ¡Ahora puedo ir por la vida segura sabiendo que siempre voy a tener una segunda o tercera oportunidad porque no hay nada irreversible en el arte!... me siento libre y confiada, ¡hasta han hecho rotuladores borrables!! por dios, mis hijos no volverán a salirse de sus dibujos... Gracias, Pilot. Gracias.

PD. He de hacer una advertencia... esta tinta desparece con el calor.
Si metes una hoja escrita con estos bolis en una impresora, o la pones encima de una calefacción...ándate con cuidadito que saldrán en blanco total. Esto es como la tinta mágica de zumo de limón, pero a la inversa... es la antitinta mágica!!


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Un día, allá por 1988 me dijo "la eli": hoy en clase nos han puesto unas diapositivas del sector minero en España, no te lo vas a creer, ha salido tu pueblo, vamos, "las minas", qué fuerte!!

Las diapositivas en los años 80 era lo mas TIC que teníamos, era la caña en tecnología pedagógica. Nos subían a la sala de filminas y nos ponían unas pequeñas fotos en soporte transparente proyectadas en una pantalla blanca. Era una revelación celestial en comparación con los dibujos a tiza de ciertos profes...

Pues bien, ésto que me dijo mi amiga del alma me llenó de orgullo y satisfacción. Si bien es cierto que siempre he sabido que el pueblo de al lado del mio se ha caracterizado por ser el mas pretencioso y tener una mina de plata cerrada, nunca le había dado mas importancia. De hecho siempre que he visto su cartel: "Hiendelaencina" me he dicho que son unos flipados, si no hay una cutre encina!, todo el mundo sabe de siempre que se llama "Las Minas"...

Pues bueno, con el paso de los años, y con la llegada de los niños, un buen día decidimos hacer una excursión a las minas, y lo que encontramos no fue mas que un montón de edificios abandonados y mogollón de montones de piedras con plata: las escombreras.

Esas ruinas eran el horno, los lavaderos, los accesos a los túneles... de una de tantas minas que se crearon para buscar el ansiado metal. Ésta en cuestión era la mina Santa Cecilia, justo enfrente del pueblo, donde Esteban Górriz descubrió el primer filón, un topógrafo que allá por 1840 iba a hacer un encargo en mi pueblo, y al pasar por ese camino tan trillado vio un cacho de plata sobresaliendo del suelo (canto blanco) y allí empezó la historia del país de la plata.


Desde siempre me había impactado ir andando por los alrededores de mi pueblo y recoger este tipo de piedras. Según me dijo una vez un minero (un habitante de Hiendelaencina), a día de hoy, la cantidad de plata que había en los pedrolos estos era muy inferior a lo que suponía el coste de tener que sacarla de la piedra, por lo que no valían para nada.

En los primeros años de explotación esta fue la mina mas importante de Europa. Encontraban plata y otros materiales tan a destajo que no sabían ni como gestionar tanto material. ¡Ésto es España señores!, tuvieron que venir los inglesitos a dirigirla.. La peña de los pueblos de alrededor se metieron de cabeza al curro, evidentemente para los trabajos no cualificados, con jornadas de 12 horas, una hora para comer, media para almorzar, sin derecho alguno por enfermedad, ni nada... vamos, como ahora. Sacaban al año 20.000 kg de plata que luego vendían a la casa de la moneda, y solo en un terreno de kilómetro y medio de largo y 400 m de profundidad.

Se crearon fábricas en la zona para sacar la plata, la mas importante la de La constante... (donde íbamos en bici de pequeños), una zona con un nombre muy bonito que antes no me decía nada y que ahora flipo pensando en la que se montó allí hace 150 años: casas inglesas acristaladas donde las guiris tomaban el sol, zonas de ocio, jardines, un teatro, comercios, escuelas, un hospital... una revolución industral como dios manda, un pueblo de casi 9000 habitantes en sus mejores años al lado de mi Robledo del alma, cuando para mi esa zona siempre había sido jaras, ruinas de vete a saber qué, mala tierra y un pueblo engreído que siempre ha sido el único con banco y farmacia de la zona. Ahora ya sé por qué.

Otras minas que abrieron aparte de Santa Cecilia fueron La Perla, Suerte, Fortuna, Verdad de los artistas, Relámpago, Tempestad... joder! que esto parece Lost!!!

Mi madre me contó que a Hiendelaencina llegaron ingenieros, que las casas que aun se ven tochas eran las de ellos, que contrataban de criadas a las niñas de Gascueña y Prádena, que las dejaban embarazadas y que por ahí siguen rulando sus genes...(mi madre me dio el punto de prensa amarilla)

Mi padre me dijo que el padre de mi tía vino de la Bodera a vivir a Robledo para trabajar en la mina, que un día perdieron el rastro de los filones y lo dejaron, que la tierra sobre la que pisamos tiene mas boquetes que los causados por el metro de Madrid, que aún siguen mandando a los laboratorios piedras de las escombreras por si mereciera la pena algún metal... (mi padre me dio el punto mas técnico).

Me he tirado todo el verano leyendo cosas de las minas, por este metal tan preciado para mi, con el cual no dejo de hacer pulseras... y he de reconocer que me ha impactado. En mi mente no cabe imaginar una ciudad industrial al lado de Robledo de Corpes, lo que daría por poder haber visto a mis tatarabuelos en aquella época!.





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Recuerdo cuando en quinto de EGB me mandaban hacer trabajos para casa. Siempre era mi hermana la que me guiaba, dirigía e imponía el desarrollo y contenido en cuestión. Yo lo escribía y luego ella se pasaba los días nerviosa esperando la corrección. Le importaba bastante más que a mi la nota resultante y siempre le parecía poca...
Recuerdo especialmente un trabajo que nos mandaron del cuerpo humano... no sé qué pasó que mi hermana se mosqueó conmigo y me retiró su apoyo intelectual. Me dejó sola y a la deriva con mi hoja en blanco, un bolígrafo, una enciclopedia y unos lápices de colores. Creí que se acababa el mundo, mi soledad era ilimitada y me sentía paralizada.
No sé por dónde entraron las musas que me vinieron a visitar... cogí mi boli y mis lápices de colores y empecé a pintar sistemas del cuerpo humano y a copiar textos de la enciclopedia. Sin darme cuenta empecé a disfrutar como una enana de escribir lo que se me ocurría y de ilustrarlo bellamente con los distintos matices de mi caja Alpino. En esto llegó mi hermana ya mas calmada, miró lo construido por mi yo interior y sutilmente me dijo que eso era una mierda y que empezábamos de nuevo, que procedía a dictarme...

Esta anécdota que me ocurrió con 10 años ha estado presente siempre en mi cabeza, podría haber sido un recuerdo más de la memoria a largo plazo echado a perder pero no. A mi preadolescente cabecita le chocó el cómo era posible que me hubiera dado tanto miedo sentirme sola sin alguien que me guiara y como fue que luego me sintiera tan bien haciendo lo que a mi me daba la gana... así que me quedé con el cuento.

Diez años después me obligaron a leer un libro de Erich Fromm, un judío que aunaba psicoanálisis y sociopolítica en su libro "El miedo a la Libertad", creador del psicoanálisis humanista. Gracias a este ladrillako fue que empecé a ver un poco de luz acerca de lo que yo intuí en mi infancia aunque entonces no lo digerí totalmente.

A grosso modo venía a decir que los humanos hemos conseguido obtener muchas libertades a lo largo de nuestra historia: soltarnos de cadenas que nos ataban a una tierra, al amo, el destino, el vasallaje... y que nos coartaban nuestra posibilidad de actuar... (libertad negativa), y que acto seguido nos hemos agenciado unas nuevas porque somos incapaces de encontrarnos a nosotros mismos, de ser dueños de nuestra voluntad y controlar y determinar nuestro camino (libertad positiva). Porque una cosa es que te dejen hacer lo que quieras porque ya nadie te lo prohibe, y otra cosa es que tú quieras hacerlo, que desees ser tu propio dueño, que tu vida dependa de tí, de tus elecciónes y no de fuerzas exteriores... Ser responsable de tu destino. Pero claro, esto requiere conocerte a ti mismo, y tener un alto grado de madurez y asumir responsabilidades, no vale eso de decir: no, es que la culpa es de la izquierda que no ha sabido hacer una buena campaña.
Elegir tu suerte requiere mucho esfuerzo y a veces sentirse solo.

Veinte años después de leer el libro asimilo toda esa información que leí como algo curioso sin más. Veo cómo realmente nos hemos echado una cadena bien gorda al cuello que todo lo justifica. Nos hemos convertido en autómatas conformistas sin otros valores que los que nos impone el mercado. Consumidores eternos, egoístas e insaciables, creemos que nuestro valor depende de lo que poseemos: nuestro tesoro... no somos capaces de ceder ni un ápice por no dejar de pertenecer a esta fantástica rueda que nos hace creer que pertenecemos a una clase social y una realidad que no es la nuestra, aunque para ello perdamos la dignidad. Creemos que tenemos ideas propias y que sabemos mucho pero nos limitamos a repetir y desear lo que nos taladran constantemente en nuestro cerebro.

No hay nada mas peligroso para nosotros mismos que dejar de pensar y limitarnos a actuar por inercia. He de decir, que a día de hoy, me da mucho miedo mi especie... y hay que resetearse.


Dedicado a Elisa, una valiente.


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