Si tú le dices a cualquiera de mi generación que qué opina de los bolígrafos que se pueden borrar, automáticamente te dice que son una mierdaka, que la goma de borrar que usan es una lija del siete que te corroe el papel hasta hacerte ver la mesa (si no te lija el barniz...) y que fue uno de los mayores chascos de su infancia. 

Evidentemente la culpa de todo sería de Paper Mate y Milan que todo lo querían abarcar cuando este mundo aún no estaba preparado para esta osadía.


Pues bien, han pasado ya unos cuantos años, 30 exactamente, y en este tiempo hemos conseguido hacer videoconferencias en tiempo real con gente que está en la otra punta del mundo, tenemos toda la información que queremos a un golpe de dedo, hemos descubierto una nueva partícula que podría corresponderse con el bolsón de Higgs y así explicar el nacimiento del Universo, hacemos reprogramación celular como quien hace bizcochos de yogur, tenemos una foto de Plutón que parece que estuviera aquí mismo cuando se encuentra a 7.529.000.000 kilométros (un rato en años luz), empezamos a usar nanotecnología... ¿y no íbamos a conseguir perfeccionar las gomas de borrar de bolígrafo? Pues sí señores, bienvenidos al siglo XXI, ¡¡lo hemos conseguido!!.

No sé si vosotros tuvisteis que utilizar algún día el Rotring. Dícese de una empresa alemana que creó unos punta finas con tinta recargable que tenían una punta mínima, de menos de un milímetro y con los cuales te obligaban a cuantificar la planta, alzado y perfil de lo que fuera con sus cotas: sus numeritos, sus flechas y sus rayitas.
Siempre que hacías un dibujo de éstos en algún momento el puto boli escupía la tinta en el papel especial, que valía una pasta, a modo de cagarra, cuando llevabas dos horas dibujando... ¿qué habría pasado si entonces hubiera habido rotrings borrables? joder, que unas cuantas generaciones de estudiantes habrían sido felices y que la empresa no tendría que haberse vendido a los americanos cuando empezó a quedarse obsoleta.

Ahora ya no uso rotring, pero sí uso punta finas normales para dibujar mis cutre sketchers. También uso bolígrafos que siempre me han producido tachones, los cuales he sobrellevado con toda la dignidad que me era posible... pero eso se ha acabado. 
Han llegado los Frixion de Pilot. Ole por Pilot!!.
Esto es la ruina del tip-ex, ahí os lo dejo.



Y de todos los colores!!
Ya no tendré miedo a equivocarme, aunque en realidad los tachones nunca me han molestado... ¡Ahora puedo ir por la vida segura sabiendo que siempre voy a tener una segunda o tercera oportunidad porque no hay nada irreversible en el arte!... me siento libre y confiada, ¡hasta han hecho rotuladores borrables!! por dios, mis hijos no volverán a salirse de sus dibujos... Gracias, Pilot. Gracias.

PD. He de hacer una advertencia... esta tinta desparece con el calor.
Si metes una hoja escrita con estos bolis en una impresora, o la pones encima de una calefacción...ándate con cuidadito que saldrán en blanco total. Esto es como la tinta mágica de zumo de limón, pero a la inversa... es la antitinta mágica!!


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