Al menos para mi, que este año no he ido ni a verlo.

Cuando eramos canis nos encantaba ir allí a los hombros de quién se terciara a escuchar la misma canción repetitiva de siempre. La fachada del Corte Inglés era gigante y ver a Guilliver allí delante impresionaba al más pintado, era toda una aventura, la aventura de la Navidad. Ahora te preguntas, ¿ha encogido el edificio o yo he crecido demasiado?

Pero es que la Navidad ya no es como antes, ni mucho menos.

El otro día nos pasamos por la Plaza Mayor y eso en apariencia sigue como siempre: los puestos cutres de belenes, las espumillones, los objetos de broma, las pelucas... la gente con las pestañas postizas de dos kilos que nunca sabré como coño se quitan sin que te arranquen las tuyas de verdad, los matasuegras, la gente haciendo su espectáculo callejero, los chinos con los objetos fusfuriscientes, los señores chupadores de pitos que simulan animales varios y te gritan al oido, los carritos de los niños... pero no todo era igual.

Uno de esos artistas callejeros estaba allí con un corro de gente generoso haciendo malabares con sus antorchas. En una de estas va a subirse a cuatro latas y un par de tablones cuando una de esas "Christmas victim" de peluca afro le empieza a gritar sus mejores deseos:
-que se caiga! que se caiga!
Los niños emocionados de poder intervenir en la actuación empiezan a hacer los coros:
-que se caiga! que se caiga!
Los padres tan felices de ver a sus niños contentos... y el malabarista que empieza a perder la concentración se dirige a la chica-afro:
- callate borracha!
la otra que sigue:
- que te caigas!
- no eres borracha, eres tonta!
- que te caigas!!
la gente enfurecida abucheando al chaval que no puede encender las antorchas, que se cae de las latas, que pierde la concentración... y al final que decide que no necesita el dinero, que ya ha juntado un montón y que pasa de acabar el espectáculo. Se sube a las latas, hace los malabares sin el fuego y demuestra su pericia a todos. Ya por orgullo.

La gente comprensiva le da sus euros, y la chica afro un poco entre risas y medio acojonada va a darle su dinero, en esto que el street artist le dice que no quiere su dinero, que primero aprenda a respetar a la gente que está trabajando...

Joder como han ganado los espectáculos callejeros, mucho mejor que Cortylandia, no jodas.


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4 comentarios:

    Mila-Z dijo...

    Bah, lo del gesto de dignidad ambulante es un mierdo. Lo suyo habría sido cumplir las profecías del afro-pelucón y aterrizar con las antorchas sobre él.

    Vive Dios que esas pelucas arden fácil.

  1. ... on viernes, enero 02, 2009 10:14:00 p. m.  
  2. Coda dijo...

    No te digo yo que el pive no lo hubiera hecho... se le veía el odio destilar por todos sus poros. La piva empezó muy ufana ella pero luego se achantó comiendole el terreno el feriante... habría sido un espectáculo ver la mopa arder, por eso sí que pago.

    Qué sentido tiene la navidad sin un poco de calor peluquil...

  3. ... on domingo, enero 04, 2009 9:21:00 p. m.  
  4. Anónimo dijo...

    Pues a mi siempre me gustará ir a cortilandia en Navidad con mis sobrinos...

  5. ... on sábado, enero 17, 2009 8:11:00 p. m.  
  6. Anónimo dijo...

    Pues tienes toda la razón. Cortilandia no deja de ser una tradición de muchas familias. Y año mejor es q a este señor no le gusta la navidad y los puestos y eso pues serán cutres pero llegas el 29 de diciembre y están vacíos x q la gente me gusta la ácidas y compra esas cosas para pasarlo bien

  7. ... on viernes, diciembre 30, 2016 6:35:00 p. m.