Siento no poder escribir mas a menudo, en realidad es algo que echo muchísimo de menos, pero esto de ser madre es muy duro y por mucho que te lo avisen, hay que vivirlo. Y aprovecho la ocasión para cagarme, metafóricamente hablando, en todo ese movimiento divino de #malasmadres que tienen twitter, facebook, club social, blog y como no... tienda. Unas madres muy atrevidas y reivindicativas que buscan su espacio y la sinceridad con el mundo contando lo malas que son porque pasan el bebé corriendo al buenpadre cuando llega del trabajo... uh que mala! y yo que a veces sueño con abandonar mi familia... y al final lo único que hacen es vender cremitas, camisetas y chorradas para que las madres no dejen de estar nunca a la última, una tapadera nueva para vender como las it-girls... pero bueno, yo no he venido a hablar de eso... yo he venido a hablar de los vencejos, que es lo que está de moda.

Hoy estaba en la cocina tranquilamente y a mis oídos ha venido el chillido característico del vencejo... imagino que a mucha gente le molestarán esos graznidos en masa al atardecer y al amanecer... pero a mi me ha dado un vuelvo al corazón y es algo que me pasa todos los años, que olvido en otoño e invierno y que en primavera me conmueve porque siempre me viene así, de repente. Un sonido que me hace recordar en un segundo miles de imágenes, sensaciones, vivencias, olores y recuerdos de mi época de estudiante.

Recuerdo la etapa de los exámenes de final de curso, el estudiar en la habitación con mi hermana... Ella era un poco exhibicionista. Cuando se preparaba las oposiciones de Inspectores de Hacienda se tiraba las mañanas y las tardes metida en su habitación con las persianas subidas y las cortinas corridas, como si fuéramos belgas. En cuanto llegaba el buen tiempo y dado que no podía salir de casa, se abría el telón y empezaba su pequeño "gran hermano" o "gran vecino", que era lo único que veía aparte de sus apuntes y sus libros.

Nos conocíamos la vida de todos los vecinos de enfrente al igual que ellos debían conocer las nuestras. Como ella vivía allí yo me sentaba con ella a estudiar o a lo que fuera a hacerla compañía... y recuerdo como chillaban los vencejos a través de los ventanales cuando llegaban en primavera. Recuerdo como me despertaban por las mañanas al empezar a clarear el día, su vuelo bajo y en grupo, su fiestón a gritos. Eran la banda sonora de mi verano, de las tardes en el parque en Madrid, de la vuelta de las fiestas de los pueblos y el acostarse cuando ellos despertaban en Robledo.

Es algo como la saliva del perro de Paulov al oír la campana. Yo es escuchar a los pajarracos éstos y empiezo a notar el verano que se acerca, a todo lo bueno que se aproxima... Asocio los árboles que podan en abril al cloro de la piscina que ya viene, la sensación de ir sin abrigo en la calle con las fiestas del parque: Rosendo, La Frontera, Tenessi, Los Lunes, Azúcar Moreno, M Clan, Soraya... las chanclas, las faldas y la luz vienen cuando oigo a los vencejos... y es que ya están aquííí...

Y los he oído y me he acordado de mi hermana... no se si allí en NZ tendrán estos bichos, o si serán los kiwis los que avisan del cambio de estación... lo cierto es que ella ahora está en el otoño y que en vez de adelantar la hora la han atrasado y me he sentido alejada de ella en el espacio y en el tiempo, en este universo curvo nuestro en continua expansión que me aleja de ella y que cuando lea esto que ahora escribo, sé que me sentirá como si estuviera a su lado, como cuando estábamos juntas estudiando en su habitación de dos metros cuadrados, a la luz del flexo, pensando en como serían nuestras vidas de mayores... te quiero chocho.


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4 comentarios:

    Anónimo dijo...

    Dios...yo no puedo leer estas cosas tia Sofi...se me hace un nudo en la garganta...me has teletransportado a la calle quero...y tengo la viva imagen de tu hermana en esa habitacion y esa cafetera q siempre le acompañaba...q recuerdos!!!

  1. ... on martes, abril 21, 2015 1:25:00 a. m.  
  2. Babe dijo...

    A mi me encanta también escucharlos y mi alegría es doble al saber que no tengo exámenes, que ya aprobé y que ahora sólo tengo que disfrutar del buen tiempo y, en breve, del verano. Muac.

  3. ... on martes, abril 21, 2015 10:10:00 a. m.  
  4. Apañao dijo...

    Cuando empiece el otoño nos podríamos ir a NZ y asi vivir en una primavera-verano constante. Eh? Y sino cuando llegue el otoño ya te chillo yo al oído cual vencejo para subirte el ánimo.

  5. ... on martes, abril 21, 2015 4:33:00 p. m.  
  6. Makose dijo...

    Ay hermanita, qué de emociones y bonitos momentos juntas!! Cuando te leo, río y lloro, y me emociono tanto! En este rincón del mundo donde me encuentro ahora no tengo vencejos pero sí unos pajaritos que se llaman Tui y que nos dan siempre la bienvenida al nuevo día. Este es el país de los pájaros donde el rey es el kiwi...sin embargo, el kiwi es un pajarito nocturno que no vuela y muy difícil de ver... Ahora, desde mi ventana veo el mar, un mar azul y brillante, y también me acuerdo mucho de ti, de mi hermana pequeña, amiga del alma y consejera. Tan lejos en la distancia y tan cerca en el corazón. No olvido nunca de dónde vengo y cuando aquí miro al cielo y veo las estrellas siempre pienso en el cielo de Madrid y en los míos. Desde este incipiente otoño austral, donde cantan los Tui, yo también me acuerdo mucho de ti. Te quiero mucho chocho.

  7. ... on miércoles, abril 22, 2015 6:56:00 a. m.