Hay momentos en la vida, en los que te sientes como una cáscara, un cuerpo sin sentimientos, un animal sin alma... para mi es cuando voy al médico a hacerme pruebas o revisiones. Y eso que no voy mucho!!


Hace poco, abierta de piernas y con los pies en los estribos de la cama de un obstetra  con cara de pocos amigos me introducían vilmente un "transductor" por el mimi. Dícese de una sonda cubierta con un condón. En estas que llegó una compañera del gremio que debía hacer mucho que no veía el señor doctor y ahí se pusieron a departir relajadamente mientras un cuerpo extraño me invadía mis partes mas íntimas. Solo les faltó usar mi tripa de mesa camilla dejando sus cafés encima de ella y utilizar mi ombligo de cenicero.

Aunque estas pruebas no son nada comparadas con las exploraciones de final de embarazo y principio de parto en las que te meten todo el brazo por la rajeta para tocarte el cuello del útero y casi el gaznate y así medirte su borramiento a ojo, sacando a veces la mano llena de sangraza... pero ese es otro tema.

A lo que voy, el otro día me tocó la prueba de la curva del azúcar más conocida como Test de O'sullivan: La curva mediana. Antes hacían una corta que debía dar mucho falsos positivos y que al final siempre se convertía en la larga, ahora la han dejado en la mediana. Explico el procedimiento:

Tú llegas a las tantas en ayunas, después de haber estado los tres días de antes poniéndote ciega a pasta, arroces y legumbres (esto es como si fueras un cerdo y te cebaran antes de ir al matero) y sin que te des cuenta, ya te han pinchado para hacerte la prueba basal. Te cogen media docena de tubitos de sangre, te miden el nivel de azúcar y te dan un jarabe de glucosa concentrada de medio litro de color naranja. Esto equivale a un vaso de leche con cuatro cucharadas de azucar y un panecillo con mermelada, que es lo que desayuno yo habitualmente, pero el jarabe no sabe tan bien, el jarabe es como un flash de naranja mezclado con almíbar que has de beber en diez minutos. Esto en ayunas, en un ambiente de hospital viejo y agujas a tu alrededor hace que vomites con bastante facilidad, la verdad.

Una vez ingerido el mejunje te llevan a una esquina en la que hay varias sillas y un cartel de "reservado para gestantes" en el que se encuentran todas las embarazadas de seis meses con sus madres, maridos y acompañantes varios cogidos de la mano sentadas alrededor de una papelera que deben usar para posibles vómitos y para tirar algodones ensangrentados. Todas ellas escuchan las penas de las otras reclinadas con cara de asco. La dinámica es que te tires ahí una hora sentada sin moverte, y que luego te pinchen otra vez, y que vuelvas a tu pequeña prisión de preñadas, otra hora hasta que te vuelven a pinchar. En este tiempo las gordas comparten todas las ricas anécdotas de sus embarazos con gran entusiasmo creandose entre ellas una gran camadería. Eso hasta que llega la que ya no es primeriza que corta el rollo porque todo lo sabe y todo lo ha pasado ya... la lista de turno.

Son tres horas en las que se agradecería que ya puestos, te metieran en un laberinto a olfatear algo de comida como dios manda, un bocata de bacon con queso fundido y un zumo de naranja natural de medio litro al final del tunel...
Todo esto para que te digan que no tienes diabetes, pues vale. Desde aquí quiero sugerir que en vez de un jarabe den donuts Fondant a todas las gestantes, con cuatro valdrían... alegrarían la prueba de una manera considerable...


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