Contiene mazo spoilers.
Imaginaos un mundo en el que una vez encontrada la Piedra Filosofal de Harry Potter, tendría controlado el tema de la eterna juventud. Un mundo en el que a partir de los 25 años el crecimiento físico y biológico se parara y quedara en stand by for ever... siempre y cuando tuvieras tiempo para disfrutarlo. Bueno, alegraos, hemos erradicado todas las enfermedades degenerativas, las demencias, artritis reumatoide, osteoporosis, hipertrofia benigna de próstata, sordera, presión arterial alta achacada a la edad... pinta bien, ¿pero no acaberemos siendo muchos?

Pues eso es In time: Una película futurísta que no va nada con el espíritu español, porque nosotros en vez de llevar tatuado un reloj digital con numeritos verdes en el antebrazo indicándonos cuanto tiempo nos queda, lo que llevamos son los relojes Casio de hace 30 años de nuevo a la moda: ese primer reloj que me regalaron y con el que medía el tiempo que tardaban en el baño todos los miembros de mi familia. Dentro de poco tendremos que volver a los de cuerda... Aunque se me ocurre que a nosotros en el antebrazo nos podían poner los años que nos queda de hipoteca por pagar, también estaría chulo, y claro, sería en números rojos...

Total que ayer fuí al cine, y vi una película que para mi sería una mezcla entre Bonnie and Clyde, Robin Hood y Momo. Una temática que ahora está de rabiosa actualidad.

Podría resumirse en un sistema capitalista en el que la moneda de cambio son los minutos de vida que te quedan. La clase obrera se mata por ellos en el ghetto mientras los millonetis (en este caso se llamarían eonetis, esos que saben de especulaciones), viven en las afueras a todo tren. Son los que se dedican a soltar rumores de lo mal que están determinados países europeos para aumentar su prima de riesgo y chuparles las tripas a lo Walking dead...

Bueno, de ahí surgen dos almas indignadas que quieren reventar el sistema repartiendo el tiempo entre los pobres... lo cual no es difícil si a pesar de tener tanto adelanto genético hemos descuidado la seguridad de los bancos, de las casas, de la propiedad de armas... En realidad toda la película es lineal y sencilla, pero son las cosas de la justicia que a todos nos atraen: la posibilidad de que un día los pobres sean ricos y los ricos se jodan, aunque sea solo por un par de días.

Lo mas triste de todo es la figura de El guardián del tiempo. Lo que vendría a ser el madero de la película. Un pobre hombre (el heredero de Origen) nacido en el Ghetto que con sudor y lágrimas prospera haciéndose poli currante explotado y cuya única ilusión en la vida es mantener el orden establecido... vamos, el típico obrero de izquierdas que daría su vida porque gobernara la derecha. De llorar.

En realidad es una película muy realista porque te imaginas a todos los del Ghetto con sus tiendas de campaña, hablando de la no violencia y la erradicación del capitalismo y se te saltan las lágrimas... y piensas; "'No debe haber nadie inmortal si para ello una sola persona debe morir"


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