Hay un género literario que hace mucho tiempo que no tocaba y en el cual ahora mismo estoy mazo sumergida. Es el de los cuentos infantiles: algo que dejé de leer a los 10 años para pasar a una etapa más madura de Barco de Vapor y la Abuelita Opalina, y que como todo en esta etapa de mi vida, me vuelve, lo quiera yo o no.

Empiezas con la literatura asociada a texturas y colores: libros con cachos de pelos o trozos de pana para estimular a tu bebé, pulsadores de plástico que suenan a bocina, agarradores pegados a las hojas de tela o etiquetas gigantes que siempre acaban llenas de babas... vas cambiando a cositas de animales con sus onomatopeyas, historias inverosímiles para convertir un orinal en un objeto de deseo, lecciones sobre los monstruos que no lo son o dragones que se bufan con purpurina...

En cada momento, cada etapa que va pasando, no lo dudes, tu hijo siempre va a tener claro qué es lo que le gusta y qué no.
Porque él no está condicionado con lo que se supone que es lo mejor según el blog de tendencia serpadreschulis.com. A él le apetece volver a leer un cuento que le ha llamado la atención tooooodas las noches o directamente se pone a hacer sombras chinescas mientras tú estás en plena representación teatral doblando a los personajes, simulando las emociones en cada uno de ellos, modificando las voces e intentando gesticular sin que se te caiga el ladrillo que tienes apoyado en las piernas.

Y mi pregunta es: ¿en qué nos basamos nosotros los padres a la hora de elegir un cuento?. 
Pues bien, después de hacer un profundo estudio por las redes, pasar varios test a padres de distintas clases sociales e investigar por hemeroteca... los factores más influyentes a la hora de tomar una decisión son los siguientes:
  • que tengan unas ilustraciones preciosas
  • que no haya que explicar nada al niño (la excusa sino, es que no está adaptado a la edad del niño, pero en realidad es que pasas de complicarte)
  • que sea vistoso y grande, ande o no ande
  • que tenga un mensaje profundo e intensito
  • que rompa con los estereotipos, si es feminista mejor que las tías compramos mas cuentos
Estos serían los elementos clave. Si los juntas todos te sale el libro perfecto, pero esto es chungo. 
Las editoriales tiran más por la primera opción y la tercera, y así te encuentras unas mierdas bien gordas envueltas en un papel celofán de colores monísimos. Unos truños espectaculares que no dicen nada. Al fin y al cabo la ilustración es lo que mas se ve cuando hojeas un libro en la tienda antes de comprarlo.

Muchos libros, a mi entender, son ideas interesantes que no llegan a ninguna parte, buenas intenciones que se quedan en nada. Crean expectación, los vas saboreando poco a poco, te emocionan y luego, de repente, se desinflan... rollo Lost para que me entendáis.

Últimamente veo que se llevan mucho los de emociones. Todos los padres de hoy en día somos mazo conscientes de que hay que educar la empatía, autoestima, tolerancia a la frustración, identificación de emociones, escucha activa... para tener hijos felices que se sientan plenos (me rio yo... esto da para otro post). 

En todos los blogs de papis enrollados te recomiendan todo lo que hay, sin ninguna crítica de nada. Todos los libros son maravillosos y preciosos, así te enlazan al libro en la página de Amazon y te cuentan lo interesante que es con un par de fotos de como son las ilustraciones... Si tienes tiempo, ya metidos en esta página de compras puedes leer los comentarios que ha dejado la peña, es lo mas fiable que puedes ver porque ningún libro le gusta a todos, ninguno, es genial. Y es que hay que tener criterio porque con el temita hay unos cuantos que se están haciendo de oro vendiendo colores y poco mas. Como en todo hay mucho vende motos. 

La prueba fehaciente de que hemos triunfado en la compra de un cuento interesante es la cantidad de preguntas que tu hijo te hace sobre el transcurso de la narración y si le surgen similitudes con que le acontece en su vida real. Seguramente no existe el libro perfecto, pero los hay que se acercan, y nunca te puedes fiar del todo de la opinión de la mayoría porque tu hijo también tiene su idiosincrasia. 

Con todo esto he llegado a la tremenda conclusión de que yo también puedo hacer un cuento, el texto intensito, que no llega al tamañao de un post siendo frase por página doble, y las ilustraciones, con unas acuarelitas y un cartoncito, si me pongo. Si te pones a mirar quiénes son los autores no tienen ningún rasgo específico, no han estudiado psicología ni tienen un master en coaching, son peña que tienen un idea buena o mala y la llevan a la práctica, pues yo también quiero!... ¿a que me atrevo?


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