Hacerse una funda para un ebook es muy fácil y barato. Sobretodo si eres cutre como yo.

Sólo necesitas la funda de una almohada de Ikea que no uses o un retazo de tela que sobró de las cortinas, mucho pegamento, grapas, una carpeta de gomas robada del trabajo y sobretodo, medio metro de papel de filtro adhesivo.

(Otra opción para las tapas en vez de la carpeta es coger un libro viejo en la cuesta de Moyano y arrancarle las hojas, pero vamos, hay una movilización de gente en Internet, como diría la Milá, en foros y blogs, manifestándose por el colmo que esto supone al desprecio y humillación hacia el libro de tomo y lomo de toda la vida…)

A lo nuestro: recortas la carpeta al tamaño de tu bicho, si quieres pones refuerzos con el papel adhesivo para hacer las tapas mas gorditas y acogedoras, pones las cuatro gomitas que van a las cuatro esquinitas del ebook con grapas para que se sujeten bien, lo forras con la tela diseño Ikea, tapas las partes internas pudendas con mas fieltro, le pones una goma elástica pegada a una de tapas para cerrar la funda y punto pelota.

!A lucir tu nueva adquisición por la línea 10 de metro, que ellos, por mucho dinero que tengan, no llevan estas fundas casual urban design!

Joer que ilusión me hacía hacer un post de bricolage, en lo que todo parece super fácil y divino hasta que te pones a ello... menos mal que así con la foto en pequeño no se ven bien como me han quedado las costuras, jajaja...


Atención!.
Hemos empezado a crear escuela y ya tenemos otra funda fashion en la línea 10 de metro rulando.

Esta vez el arte ha surgido del fieltro de toda la vida, con unas puntadas doradas rematando una casual urban, unas gomas bien puestas y un remate transversal para cerrar la obra.

Con la tontería Cris, la artista en cuestión, se ha ahorrado 30 pavos para vestir a su Kindle amado... y ahora se pasa mas tiempo mirando lo que ha cosido que el libro que se está leyendo, pero bueno, la cosa es estar entretenido.
Gracias Cris!!


Es muy duro criar a un hijo. Más que nada es muy estresante.

Desde el día que vi al rober con medio cuerpo metido en el water de casa, en el baño a oscuras, intentando coger el rollo de papel higiénico que acababa de tirar al infecto inodoro, supe que esto era el fin de mi calidad de vida. El zagal no tenía ni un año y ni siquiera sabía andar, pero disfrutaba pasando la lengua por la taza ahorrándonos el pasar la bayeta… ¿qué pasará cuando crezca un poco? ¿Tendré que solicitar la ayuda de rastreator, el perro pizzero frustrado, en busca de una nueva aseguradora del hogar con una mayor cobertura?


Yo antes vivía plácidamente con mi jornada reducida (dándoles en los morros a todos mis compañeros cuando salía a las 15:00 horas) y mis tardes de siesta. Ahora no respiro en casa cuando soy consciente de que mi churumbel no está en su salón de juegos y lo peor de todo… que no se le oye. Es en esos momentos de concentración bebuna en los que te la juegas, cuando tienes que correr y prepararte para lo peor.

Ayer mismo en casa de los abuelos dejé que explorara un poco la habitación de mis padres y me fui al salón… craso error. En menos de cinco minutos oí los gritos escandalizados de mi padre porque la dentadura postiza de mi madre ya no estaba en el vaso, sino por el suelo, y no sabíamos cuantos dientes faltaban, yo miré a mi hijo por si se los había puesto, capaz le veo, al estilo de American Horror History, intentando hacerse mayor con las muelas que le faltan… pero no, gracias a dios estaban todos. ¡Lo que habría dado mi madre por haber nacido en la época de los implantes!… Pero no te puedes enfadar con él porque le han diseñado con unos mofletes, alias papos: redondos, carnosos y sonrosados cuya visión impide que te mosquees, y bueno, mi padre qué le va a decir, si sabe que su nieto es su superfan, el que ha vuelto a dar sentido a sus rasgueos de guitarra, el incondicional que le baila todas las canciones inacabadas que le toca y que le da palmas mientras él se eleva al séptimo cielo y da gracias por haber asistido a sus clases de guitarra clásica en el centro cultural del barrio, esas clases que abandonó por incomprensión del profesorado que no supo tocarle una ranchera cuando lo solicitó como adaptación curricular.

Y es que la vida del bebé también tiene que ser complicada, rodeado de estímulos que no te interesan, ¿para qué tanta estimulación precoz forzada si lo que les interesa está ahí fuera, fuera del salón de juegos?. Está rodeado de juguetes que no hacen más que sonar a su paso, a veces cuando menos se lo espera pegándole un buen susto. Le hablan en español, en inglés, hacen sonidos de animales, de teléfonos comunicando, le cantan canciones pasadas de moda por seis décadas como el patio de mi casa es particular, debajo de un botón, ton, ton o estaba el señor don gato… le cantan con acento sudaka, le lanzan destellos luminosos irisados que a veces le ciegan haciéndole perder el delicado equilibrio… cuando él lo único que desea es mirar qué se esconde en los armarios, abrir unos cuantos cajones y enganchar las cuchillas de la batidora para ver a qué saben… dejémosles descubrir el mundo, que como me dijo mi pediatra: yo soy el arco, y él es la flecha. Mi hijo no es hijo mío, es hijo de la vida…



Contiene mazo spoilers.
Imaginaos un mundo en el que una vez encontrada la Piedra Filosofal de Harry Potter, tendría controlado el tema de la eterna juventud. Un mundo en el que a partir de los 25 años el crecimiento físico y biológico se parara y quedara en stand by for ever... siempre y cuando tuvieras tiempo para disfrutarlo. Bueno, alegraos, hemos erradicado todas las enfermedades degenerativas, las demencias, artritis reumatoide, osteoporosis, hipertrofia benigna de próstata, sordera, presión arterial alta achacada a la edad... pinta bien, ¿pero no acaberemos siendo muchos?

Pues eso es In time: Una película futurísta que no va nada con el espíritu español, porque nosotros en vez de llevar tatuado un reloj digital con numeritos verdes en el antebrazo indicándonos cuanto tiempo nos queda, lo que llevamos son los relojes Casio de hace 30 años de nuevo a la moda: ese primer reloj que me regalaron y con el que medía el tiempo que tardaban en el baño todos los miembros de mi familia. Dentro de poco tendremos que volver a los de cuerda... Aunque se me ocurre que a nosotros en el antebrazo nos podían poner los años que nos queda de hipoteca por pagar, también estaría chulo, y claro, sería en números rojos...

Total que ayer fuí al cine, y vi una película que para mi sería una mezcla entre Bonnie and Clyde, Robin Hood y Momo. Una temática que ahora está de rabiosa actualidad.

Podría resumirse en un sistema capitalista en el que la moneda de cambio son los minutos de vida que te quedan. La clase obrera se mata por ellos en el ghetto mientras los millonetis (en este caso se llamarían eonetis, esos que saben de especulaciones), viven en las afueras a todo tren. Son los que se dedican a soltar rumores de lo mal que están determinados países europeos para aumentar su prima de riesgo y chuparles las tripas a lo Walking dead...

Bueno, de ahí surgen dos almas indignadas que quieren reventar el sistema repartiendo el tiempo entre los pobres... lo cual no es difícil si a pesar de tener tanto adelanto genético hemos descuidado la seguridad de los bancos, de las casas, de la propiedad de armas... En realidad toda la película es lineal y sencilla, pero son las cosas de la justicia que a todos nos atraen: la posibilidad de que un día los pobres sean ricos y los ricos se jodan, aunque sea solo por un par de días.

Lo mas triste de todo es la figura de El guardián del tiempo. Lo que vendría a ser el madero de la película. Un pobre hombre (el heredero de Origen) nacido en el Ghetto que con sudor y lágrimas prospera haciéndose poli currante explotado y cuya única ilusión en la vida es mantener el orden establecido... vamos, el típico obrero de izquierdas que daría su vida porque gobernara la derecha. De llorar.

En realidad es una película muy realista porque te imaginas a todos los del Ghetto con sus tiendas de campaña, hablando de la no violencia y la erradicación del capitalismo y se te saltan las lágrimas... y piensas; "'No debe haber nadie inmortal si para ello una sola persona debe morir"


No se por qué siempre he estado totalmente en contra del geneticismo y totalmente a favor del ambientalismo. No me mola nada estar determinada genéticamente, porque es algo que te quita la libertad y me niego.

Cuando Watson decía:
“Dadme una docena de niños sanos, bien formados, para que los eduque, y yo me comprometo a elegir uno de ellos al azar y adiestrarlo para que se convierta en un especialista de cualquier tipo que yo pueda escoger -médico, abogado, artista, hombre de negocios e incluso mendigo o ladrón- prescindiendo de su talento, inclinaciones, tendencias, aptitudes, vocaciones y raza de sus antepasados”
la ídea me parecía cuanto menos excitante. Pensar que todo se puede conseguir con los estímulos que puedas proporcionar a un ser humano me ponía to burra...

Por eso cuando las madres que me rodean me dicen que los niños y las niñas son distintos en su comportamiento nada mas nacer, se me revuelven las tripas. Me dicen que las niñas son miedosas, les gusta el rosa y las princesas Disney y que a los niños les encanta moverse y hacer el bruto subiéndose al sofá y que esto es genético me guste o no. Me han llegado a decir que si le das un coche a un niño bebé, automaticamente lo pone en la mesa y lo echa a rodar haciendo rum-rum... y yo les digo que eso es sexista y que se lo den a un niño himba a ver qué hace con él, si no te lo arroja al jerote.

No me canso de explicar el experimento que nos contaron en psicología evolutiva en el que soltaban a una bebita con cinco mujeres y estas interactuaban con ella dándole muñecas y acariciándole las sonrosadas mejillas. Decían que era super dulce y su llanto música celestial mientras la arropaban para que no se enfriara y le decían que era bellísima y que pronto podría irse con ellas de compras al prenatal ya que se acercaba la época de rebajas.. luego a las mismas mujeres le soltaron a un bebote y a éste le lanzaban por el aire, le pellízcaban las nalgas, le daban trenes para jugar... y decían que su llanto era ronco, que una vez conseguido el juguete ya no las escuchaba porque solo estaba a lo suyo, con sus trenes.... evidentemente la gracia estaba en el que ambos bebés eran el mismo y esas mujeres, representando la sociedad, estaban marcando las diferencias entre ambos...

Es que esto empieza aquí y luego los "expertos" pasan a decir que el cerebro de la mujer es mas pequeño que el de los hombres, que nosotras no tenemos visión espacial, que no tenemos puntería, que somos más dadas a expresar nuestras emociones... y yo me niego a creerlo, pero claro, un día vas al super del barrio y te encuentras a dos amigas con sus hijos en la cola, y uno de los niños empieza a tocar las teclas de la caja registradora de al lado que está inoperativa... la amiga de su madre le dice: "Alvaro, no toques la caja que luego se les descuadran las cuentas" dándoselas de ética, y el niño le dice: "mentira, esto funciona con una llave, yo no voy a descuadrar nada", la señora se lo cuenta a voz en grito a su amiga, la madre del niño, que orgullosa, empieza a gritar a todos los del super: "Qué celebro!! qué celebro!" y yo desde la fila de los consumidores que queremos reactivar la economía del país pienso: "celebra que ha salido al padre..."