No se por qué me ha venido a la memoria los buenos tiempos que pasaba cuando curraba en trabajos basura. Ganaba una mierda y no hacía nada interesante pero era feliz, curraba 7 horas por la mañana y cuando llegaba a casa con la mesa puesta me echaba unas siestazas de mucho cuidado para luego tener toda la tarde libre. No sabía lo que era el estrés más que por lo que había leído (que no era poco), ni tenía ganas de conocerlo la verdad.

En esa época además mientras curraba me permitía el lujo de ir a la cafetería a pedirme unas porras con café (a falta de un buen Cola cao) que luego me jamaba en mi mesa de trabajo con mi amiga Rosa… si eso no es calidad de vida…

Un bonito día estaba yo en la mesa sentada con mi compañera María, amiga mía por aquel entonces.
Ella tenía aspecto angelical y la tez blanca, con los ojos grandes y castaños, el pelo liso: perfectamente peinado y sin tintes ni aditivos artificiales. Venía de familia militar. Si se maquillaba era con un brillo transparente, inodoro e insípido en los labios y un rimel incoloro en sus pestañas, que si no era un exceso. Siempre iba muy derecha y se sentaba erguida, sonreía con gran facilidad, preguntaba cosas a todo el mundo aunque fueran gilipolleces, para hacerse sentir importante a la otra persona. Hablaba despacio y nunca levantaba la voz ni decía palabrotas. A no ser que le tocaras un tema delicado.

Así fue una mañana que tomándome yo el café con porras coge la tía y suelta que los gitanos tienen todos en sus chavolas televisiones de plasma de 37 pulgadas.
Yo, que soy morena, despeinada, hablo rápido y grito, vi mi oportunidad de tocarle un poco las narices. Así fue que le dije que eso era un prejuicio.
Ella muy tranquila me dijo que lo decía por experiencia, porque su novio conocía a no se quién que había estado en la casa de un gitano que tenía la televisión así, que ella sabía que los gitanos vivían como pobres para aprovecharse de la situación pero que luego tenían mucho dinero…
Muy simpática yo le contesté que eso era un prejuicio de libro porque lo que hiciera un gitano no podía definir a toda la comunidad y a raíz de un dato estaba infiriendo muchas mas cosas no muy bonitas… ella que era tan dulce. Me tiré el moco con mis experiencias dando cursos a gitanos y la dije que ellos me comentaban que se sentían discriminados… pa qué mas, ahí herí su orgullo de buena persona y se me puso a gritar que ella jamás en la vida había discriminado a nadie y que por ahí si que no iba a pasar, que me prohibía directamente decirle eso… yo muy contenta le dije a parte de prejuciosa era imbécil porque no estaba diciendo que ella lo fuera y que yo decía lo que me daba la gana.

La que era mi amiga a una hora determinada a la siguiente no me hablaba ni me miraba a la cara. Ya nunca más nos volvimos a hablar y eso que trabajamos juntas un tiempo. Y eso que no me dio tiempo a sacar el tema de los militares con ella, pero es que no puedo con la gente que va de “buena persona”, no puedo, tolero prácticamente lo que sea si va unido a la sinceridad, pero nunca la hipocresía.


La boda de mi mejor amiga. Fue en Londres y por el rito hindú.
Así que allí nos personalizamos lo más selecto de Galicia, Extremadura, el distrito de la Latina, Kenia, Irlanda, Grecia, India, Escocia, Vietnam… todos encantados por lo exótico y preparados para la multiculturalidad.

Lo que más me sorprendió al llegar al templo fue la cantidad de occidentales que iban vestidos de orientales hindús, sobretodo las pivas. Es curioso como nos molan estas cosas porque si yo voy a la boda de una amiga que se casa con un asturiano no me pongo refajo, cotilla, mandil, dengue, pañuelo y chamarra, pero nos mola la ropa de la India y no había otra excusa mejor que ésta. Así que ahí tenías a las españolas, las inglesas y las irlandesas con sus ojos azules y sus pieles blancas luciendo saris de todos los colores. A mi me lo ofreció “la eli” pero me negué, es mas, quería ir con algo de faralaes, unos zapatos rojos de lunares blancos (la ilusión de mi vida, ya sabéis) o una flor en el pelo… rápidamente mi ilusión fue truncada por las mentes conservadoras que me rodean y me conformé con no llamar mucho la atención y peinarme un poco. Ahora que lo pienso tenía que haber ido con la camiseta del naranjito que daban con el Cola Cao. A Eli le habría encantado.

La ceremonia fue en inglés, así que la pasé haciendo fotos. Empezó con el novio sentado en el escenario. A mi me tocó ir a buscar a la novia al jardín y flipé cuando la vi con su sari rojo y dorado, con la henna por todos los lados. Casi se me caen las lágrimas como a una marujona… fue muy emocionante y bonita: muy simbólico, tanto que no me enteré de la mitada de las cosas, todos decíamos: "qué bonito" "qué original" pero no nos enteramos de una mierda. La comida fue un poco extraña, picante y rara, de todo me quedo con unas galletas que nos dieron que eran iguales que las perronillas… jajaja.

La parte civil fue en el templo. Al parecer lo donó uno de los Beattles a los induses, un templo con vacas y hare krishnas adolescentes comiendo en el cesped. Es supercurioso eso de dejar todas las zapatillas fuera y entrar descalzo, en una de estas perdí a mi hermana y enseguida supe que estaba ahí dentro ya que sus cochambrosos zapatos de tacón pendían de una balda. Claro, que para entrar en el baño pasaba lo mismo y por mis cojones que yo no entro descalza a un meadero ya sea cristiano, hindú, letrinés o judio, y una polla!

Pero lo mejor fue el convite, donde el homenaje era a España. Para eso contrataron a un pive que estuvo toda la tarde tocando flamenco para nosotros… nos hizo mucha ilusión, lo cual no deja de ser gracioso porque de todos los españoles que estábamos a ninguno nos molaba el flamenco, pero oye, es de la tierra y era nuestro momento.

Como la mayoría de la gente para nosotros eran guiris decidimos sobresalir con todos los clichés que había de nuestro país…la novia bailó sevillanas, (bien se yo que se sabe la primera y mal), nos pasamos el rato con el “que se besen! Que se besen!” (los hindús flipando cuando la novia engancha al novio de la solapa y se lo jama) y gritando el “vivan los novios!”.
Eso parecían las naciones unidas porque todos nos seguían y es que está claro que cuando es hora de juerga no existen las fronteras. Acabamos todos bailando “chunari chunari” con unos mocos importantes y una resaca que pulimos el día siguiente en Londres de un lado para otro chillando como es nuestra naturaleza...


Últimamente me está diciendo bastante gente que a ellos les gustaría escribir un blog pero que no sabrían qué contar. Eso debe ser el miedo escénico porque al principio piensas: “pero a quién la va a interesar esto?” y luego te da igual, porque total, el único que lee el blog eres tú y tus cuatro colegas que te quieren y te aceptan tal y como eres… jeje. Y si te pones a mirar por el mundo blogueril tampoco es que la gente tenga un don especial a la hora de escribir, o de contar cosas de forma distinta o de saber combinar los colores y cuadrar los videos de sus blog, no, en realidad la gente se entretiene contando y mostrando lo que a ellos les interesa y punto.

El secreto está en la resistencia que tengas al “0 comentarios” o al numero de visitas negativo… si esto está superado el éxito está asegurado. En mi opinión, cuantos menos prejuicios, más naturalidad y más sinceridad tengas, mejor. Cuanto menos te influya la opinión pública, más calidad. ¿Qué te mola cocinar empanadillas de atún con un chorrillo de vinagre de módena?, estupendo, pon la receta, ¿qué odias a la gente con boqueras?, por favor, cuéntalo y descríbelo con todo lujo de detalles! ¿Qué no sabes qué contar?, pues comenta una película, un libro o un disco, no importa de qué año. ¿A qué es fácil?

Hoy por ejemplo a mi me apetece hablar de mis plantas, que evidentemente no le interesa a nadie, pero a mi me mola poner fotos y no me pienso reprimir que para eso me compré la cámara.

Hace tiempo me dio por los cercis siliquastrum. Los arbolitos estos que tienen flores rosas pegadas al tronco y que se hacen llamar “Árbol del amor” porque sus hojas tienen forma de corazón… ¡son mazo románticos!. También se llaman “Árbol de Judas” porque dicen que Judas Iscariote se suicidó en uno de ellos. La verdad es que tampoco se lo curró mucho porque son mazo bajitos y las ramas se tronchan con bastante facilidad. Pero es un árbol muy completo; las flores tiernas pueden ser consumidas en ensalada y en algunas zonas se escabechaban con vinagre los brotes florales. Seguro que como acompañamiento a las empañadillas de atún están geniales.

Pues estuve mirando en Internet el arte de hacer bonsáis partiendo de la semilla, (ya que una vez tuve un plantón y me lo cargué sin llegar a ver nunca una floración…) y leyendo encontré la forma de que las semillas germinaran adecuadamente. Era súper fácil:

Las semillas de los cercis tienen un cubierta jodidamente dura e impermeable y que requiere un grado de latencia para germinar, a diferencia de las judías que plantábamos de pequeños que antes de meterlas en el algodón ya tenías la vaina saliendo.
Estas semillas una de dos: o las tienes tres años en la tierra latentes o te lo montas con un tratamiento artificial. Cuando lo leí me empezó a doler la cabeza.
  • Uno de los métodos físicos más sencillos y directos consiste en cortar, perforar o abrir un pequeño orificio en la cubierta de cada semilla antes de sembrarla. Facilísimo si contamos con que la semilla mide 2 mm...
  • Varios tratamientos comprenden el remojado de las semillas en agua u otros líquidos. Estos tratamientos en húmedo combinan a veces dos efectos, el de ablandar la cubierta dura y el de extraer por lixiviación los inhibidores químicos (con el miedo que me da a mi lixiviar los inhibidores por dios).
  • Y finalmente los métodos químicos que consisten en romper la latencia de la cubierta con el ácido sulfúrico concentrado. En algunas especies es más eficaz que el tratamiento con agua caliente, donde va a parar…
A fin de cuentas según cuentan en Internet el tratamiento más efectivo probablemente sea remojarlas durante 60 minutos en sulfúrico concentrado y enseguida estratificarlas a alrededor a 2 a 4ºC durante 3 meses. Qué graciosos.

Evidentemente yo no tengo paciencia para estas cosas así que cogí las cien semillas que había recogido el otoño pasado y las eché todas en la jardinera de mi casa, menos unas pocas que eché en unas macetillas preciosas sin bujero de drenaje ni na, y Vualà!! Aquí tengo dos hermosos cercis que no se lo que me durarán pero que de momento viven y que me llenan de orgullo y satisfacción, lo cual significa que he demostrado científicamente que el 2% de las semillas de cercis agarran donde sea y sin pollada alguna.! Y es que mi vida está llena de emociones, descubrimientos y sobresaltos…



Me doy cuenta de que me voy haciendo mayor porque la gente que me rodea cada vez ha nacido mas tarde… es algo que me cuesta asimilar. Cuando veo a los que nacieron en el 1982 me llama mucho la atención por lo llamativo del año pero me apeno por ellos porque no tuvieron un naranjito en su habitación… bueno, ahora que lo pienso yo tampoco aunque lo intenté, y no sabéis como…Mi primer acto delictivo fue en 1982.

Fue en el mini centro comercial de al lado de mi casa: Galerías Copasa. Era una planicie techada con todo tipo de tiendas: de pintura, juguetes, cosméticos, droguería, incluso una mercería (ande habrán quedao…). Era como un paraíso porque había de todo. Y entre todas las opciones estaban los muñecos de la mascota de la copa del mundial de fútbol que organizaba España por aquella época: el naranjito. La verdad es que fue un éxito en merchandising y hasta una serie de dibujos tuvimos.

Una bonita tarde, con seis años de vida a mis espaldas, me fui con mis amigas de cinco a dar un garbeo por el “COPASA”. Iba yo, llamémonos “la coda”, con “la mari” y la “elisabeth”. Evidentemente la tal “eli” no se llama así porque en mi época ese nombre no era una opción pero como quiero guardar su privacidad le pongo este pseudónimo de cuando jugábamos a “V”, que siempre tenía que ser la lagarta mestiza. Obviamente yo siempre quería ser Diana así que no había problema. Para dar alguna pista os diré que se casó con un hindú y que ahora vive en Londres.

Total que allá íbamos las tres después del cole cuando nos enamoramos de unos naranjitos de plástico que tenían un pito metido dentro, estaban en unas cajas altas de cartón y costaban cincuenta pesetas la unidad. Lo que ahora serían 30 céntimos de euro, qué fuerte… El tema es que eso era una pasta y nosotras no disponíamos de ese presupuesto. Al día, si había suerte, nos daban 5 pesetas y nos lo gastábamos en comprar un escalofrío que troceábamos para que nos durara toda la tarde. Era un tema muy serio.

Rápidamente nos miramos y decidimos que eso era para nostras. La eli no dudó un instante, lo enganchó y se piró corriendo. La mari y yo quisimos perfeccionar la técnica intentado disimular, nos lo metimos en la barriga y salimos andando mientras los muñequitos iban sonando a nuestro paso con el puto pito de los cojones.
Una bigarda rubia teñida y con exceso de maquillaje nos interceptó y a partir de ese momento nos convirtió en unas exconvictas. Nos colocó detrás de su mostrador y nos maltrató psicológicamente. Nos decía que iba a llamar por teléfono a nuestros padres y que íbamos a ser la vergüenza de la familia.
La mari lloraba como una cerda y no paraba de decir que había una tercera cómplice que se había ido corriendo… yo estaba muy tranquila porque no sabía el número de teléfono de mi casa a la vez que me escandalizaba al conocer esa parte chivata de la mari que desconocía.
Al final nos vinieron a buscar los padres de la mari y la eli tuvo que bajar a devolver su naranjito después de haberlo subido ya a su casa y haberle buscado un sitio en su estantería…

No recuerdo nada mas de aquél día, imagino que mis padres y mis hermanos se cachondearon de mi porque me habían pillado pero no me dijeron nada. Cuando nos atrevimos a volver al Copasa siempre íbamos a mirar a la rubia mala y a cagarnos en ella desde lejos. Nunca la olvidaremos.
A la eli le sigue haciendo mucha gracia esta anécdota que a mi me parece un poco bochornosa y le encanta contársela a todo el mundo, así que ya debe ser universal, jaja, y que viva el mundial!.