He aquí una superfan de Bola de Dragón, desde la A a la Z, (que se quedó en Dragon Ball GT por descontrol en la programación televisiva, que si no... )

Una coleccionista de las canciones de cabecera de la serie (su banda sonora), de los cromos de la época del Doctor Gero (dícese cuando Krilín encontró el amor), una enamorada del Vegeta que cautivó a Bulma y trajo al mundo a Trunks…, fiel seguidora de las mujeres modernas cultas y preocupadas por la educación de sus hijos que no se dejan pisar como Chíchí, partidaria de los cambios de personalidad de Satanás Piccolo el justiciero, hincha de las siete bolas de dragón, discípula de la filosofía del maestro Tortuga, incondicional de Akira Toriyama y al fin y al cabo: forofa de Goku.

Durante años me he visto la serie, las reposiciones y luego capítulos sueltos en los que ya me perdía mientras luchaban amistosamente la octava generación del Goku con la sexta de Bulma y Vegeta, y la quinta de Krilin y N18… qué familias mas prolíficas por dios!, pero claro, después de la décimo sexta vida de resurrección pues es lógico que no se pierda el tiempo con tanta pascua.

Y ahora, después de diez años o más me encuentro con un cartel anunciando la película: “Dragonball Evolution”. Estupefacción en mi rostro: Goku aparece como un adolescente con pelos de punta, Bulma es morena y Chichí no lleva moñarros, y claro, casi todos son japoneses lo cual es entendible puesto que el manga es japonés pero si en los dibujos tienen los ojos grandes y cabelleras de colores de mayor volumen que el resto de sus cuerpos ese es su problema, a la hora de hacer la película deberían respetarlo, ¿no?. Pues al parecer incluso se han inventado personajes y solo han respetado la imagen de Piccolo que es verde, y claro esto va a parecer los Power Rangers a lo cutre. Si os soy sincera no pienso verla, y menos después de ojear lo que dicen por la red de la peli: que si queremos mantener intacta nuestra ilusión por la serie que marcó nuestra adolescencia como ejemplo de valores como el afán de superación, persistencia, amistad, humildad y esfuerzo día a día (joder, igualito que Fama), que ni se nos ocurra verla… pero como no puedo evitarlo, sus dejo el trailer.



Todas las mañanas paso puntualmente por Alonso Martínez a las 8:40, todas las mañanas puntualmente está él allí, al pie del micrófono deleitándonos con su espectáculo o más bien con su performance (que aquí hay nivel). Suele llevar un sombrero negro de ala ancha y traje oscuro, la tez morena y voz ronca, tan ronca y desafinada como es humanamente posible. Baila y se contonea al ritmo de su Karaoke, concentrado en su tarea. No canta bien y chilla en exceso pero se nota que disfruta con su actuación, tanto que lo transmite a los viametroandantes…

Grease is the word, is the word that you heard. It's got a groove, it's got a meaning.

Hubo una época en la que sus competidores, los que se sitúan en otros pasillos de la estación, le choriceaban el sitio… el rumano que toca el violín y solo se sabe una canción hortera de cojones, un sudamericano que hacía lo que podía con la flauta esa de muchos tubitos y el músico de clásica que aún sigue por ahí dando otro toque a la estación. Era triste verle desubicado tras unos focos que no son los suyos y un público que no viene de Madrid Sur sino que va al Norte. Fue una semana horrible para él pero afortunadamente todo volvió a su lugar.

Grease is the word, is the word that you heard. It's got a groove, it's got a meaning. Grease is the time, is the place, is the motion. Grease is the way we are feeling. We take the pressure and we throw away

Cuando subes esas estrechas escaleras rodeado y aprisionado de gente por todas partes, pisando literalmente los talones al de delante, oliéndole toda la axila y empujándote con los que bajan, es una gozada escuchar desgallitarse a alguien con canciones “modernas” y comerciales de aquellos maravillosos años: Pink Floyd, Bee Gees, Elvis Presley, Michael Jackson… lo que le mola a él porque para eso es su Karaoke.
Son 30 segundos de conexión grupal con el resto de plebeyos sin coche, de reconocimiento de la canción y proceso de asimilación. Pasas a su lado y te tiembla el tímpano, saboreas la canción escandalizado de la versión y lo dejas de oír poco a poco mientras notas que la música clásica se te está acercando… pero no puede apoderarse de tu subconsciente, porque éste estará ocupado toda la mañana con …

Grease is the word, is the word that you heard. It's got a groove, it's got a meaning. Grease is the time, is the place, is the motion. Grease is the way we are feeling. Grease is the word, is the word that you heard. It's got a groove, it's got a meaning. Grease is the time, is the place, is the motion. Grease is the way we are feeling. Grease is the word, is the word, is the word...


Decidimos irnos para las fallas el 18 de marzo a ver que se cocía por ahí, o mas bien, a ver que se quemaba porque no se salvan ni las bragas de la fallera mas casta…

Cuando llegamos nos encontramos un embotellamiento de mucho cuidado en pleno centro. Rodeados de autobuses, fallas y cochazos varios empezamos a ver desfilar a pivas con trajes abombados brillantes y típicas ensaimadas incrustadas en el cuero cabelludo haciendo un enorme cola mientras alegres portan diversos ramos de flores (150 euros la ofrenda floral a la virgen si no eres fallero)… las orquestas ocupan las calles tocando los simpáticos trombones y bombos con sus rítmicas melodías consiguiendo reventarte los sesos mientras empiezas a arrepentirte tu decisión.

Esa misma noche tocaba la nit del foc… o noche del fuego para el que no sepa valenciano, (que yo pensaba que era un dialecto cutre que solo existía para que se pudieran hacer los importantes pero que en realidad lo hablan y lo escriben y todo). Yo, que tenía como referencia los fuegos artificiales de Aluche me quedé un poco con la boca abierta y el cuello dislocado después de media hora de escándalo. Ya no es lo que hacen ese rato, es que toda la ciudad se mimetiza con la temática: los niños antes de aprender a andar saben encender un mechero y tirar petardos a los turistas asustadizas, los padres monopolizan el encendido de las mejores piezas, y los adolescentes se dedican a lanzar unos petardos “borrachos” que les llaman, de bastante velocidad y envergadura, cuya aleatoria trayectoria conseguía que la peña que se cruzaba en su camino se tapara los ojos y llorara: “¡¡me ha dado, me ha dado!!”. La fiesta es más bien una venganza contra el que no es de la tierra, o como dijo el Apa: “esto parece Vietnam”, sobretodo después de saber que uno se dedicó a mirar el funcionamiento de un cohete mientras lo encendía y que le estalló en toda la cara… Irak en sus mejores tiempos.

El ritmo de escándalo, ruido, cachondeo, peña por las calles y demás no para nunca, son 19 días seguidos de locura. Pero para no dejarlo como algo salvaje y nada mas, las calles de Valencia se acompañan de las famosas fallas (900.000 euros la ganadora) que adornan cada cruce, cada plaza y cada rincón de cualquier barrio obrero o de chaletes que haya. Es la parte bonita de la fiesta, la parte tierna, delicada, original, creativa, colorida… así que mejor las quemamos.

La cremá o quemá de las fallas se hace el 19 de marzo por la noche (aquí llegas un poco ciego tras el petardo borracho que te alcanzó, sordo tras la mascletá del mediodía en la plaza del Ayuntamiento y cojo de los pisotones que te han dado después de horas de estar de pié). Nosotros fuimos a una que nos gustó mucho que quedó la cuarta…se suponía que las quemaban todas a las 12 y la del Ayuntamiento a la 1:00 AM. ¡¡Mentira!! No tienen coches de bomberos para todas (y en esto si controlan la prevención de riesgos festivales) así que se queman una tras otra.

En nuestro caso ya estábamos todos en la callejuela esperando cuando nos obligan a separarnos a los lados para como vulgar mar rojo dejar paso a los bomberos que venían con su camión… en esto que los que colocan todo el sistema de petardeo fallero aparecen corriendo con el chocolate y los buñuelos en las manos todo estresados, joder, ¿no han tenido toda la tarde para prepararlo? ¡que ya era la 1:00 y allí no había nada preparado!. Las guiris encantadas pidiendo fotos a los bomberos, estos encantados haciéndose los profesionales y negándose a posar, la 1:30 y el fallero mayor que empieza a hacer chistes de qué sector del público podría sobrevivir a la quema y a cagarse en el jurado que les ha dejado en tan mala posición…

Cuando empezó todo el proceso alucinamos de verdad, y cuado el calor empezó a quemarnos las pestañas no te quiero contar. Nunca había visto una cosa tan grande arder así, teníamos que retroceder ante el monstruo de fuego porque nos quemaba la piel, pero ahí nadie soltaba la cámara de fotos… moriremos quemados, pero con nuestras cámaras nunca se velarán los carretes!!


Ambas mujeres son americanas, escritoras y en principio amantes de los vampiros (aunque una de ellas no haya leído una mierda del tema), pero si las lees encuentras una serie de sospechosas semejanzas y diferencias que te hacen ir a ver en qué año se editaron sus libros y qué educación han recibido…

En mi caso empecé leyendo a la mormona: la escritora del Crepúsculo or Twinlight: “ la Stephi de Phoenix”, de 35 años y cierto sobrepeso, casada con un tal Pancho, madre de 3 hijos y seguidora de la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días… sin comentarios.

Allí me encontré a un vampiro supermegaromántico, adinerado, virgen y sensiblero que salía a la luz del día y nunca dormía, con una cualidad extrasensorial megaguay: la lectura de pensamiento. Además intentaba integrarse en la sociedad humana. El bicho en cuestión se enamora de una vulgar humana incomprendida y especial, la única a la que no puede leer el pensamiento y que es amiga de licántropos. No chingan hasta el cuarto tomo a eso de la mitad y ni se nombra el asunto, al día siguiente de la hazaña ella aparece llena de moratones y punto, cada cual se imagine lo que quiera o pueda.

Cuando empecé a quejarme de la falta de sexo en los libros de la mormona, la Mila , que Internet nos mantenga siempre unidas, me recomendó una serie de 8 libros cochinos en los cuales
se ha inspirado la serie de televisión True Blood.
Así dí con la “Charli del Missisipi”, con 57 años y bastante sobrepeso se crió en un campo de algodón y ahora vive en Arkansas con su marido, sus hijos, perros y un pato. Al parecer fue directora senior de la Iglesa Episcopal de St James, miembro del consejo de Escritores de Misterio de América, ex miembro de la junta de las Hermanas de la delincuencia (esto no lo entiendo, lo mismo es la traducción porque si es así le digo a mi tía la monja que está perdiendo el tiempo y un mundo entero de posibilidades), un miembro de la Liga de Escritores de América del Delito y presidenta de la Alianza de Escritores de Arkansas Misterio….Vamos, que para ser escritora de bets seller tienes que se friki de cojones y pertenecer a algo con nombre ridículo que te identifique, si no, no eres nadie.

Sufrí mucho hasta que reeditaron los libros de “vampiros sureños” y los pude catar, y qué sorpresa la mía cuando me encuentro a un vampiro adinerado, promiscuo y que duerme bajo tierra que intenta integrarse en la sociedad humana. El bicho en cuestión se enamora de una vulgar joven humana incomprendida y especial, la única que puede leer el pensamiento a quién quiere menos a él y que es amiga de licántropos. Estos chingan en cuanto tienen oportunidad (más o menos cada 3 páginas), incluso en medio de un cementerio y te dan todo lujo de detalles, no tienes que imaginarte nada.


Cuando veo esto me voy a la Wilkipedia a ver cuando sacaron sus libros las dos locazas estas y me encuentro que “Muerto hasta el anochecer” es del 2001 y el “Crepúsculo” del 2005… ¿quién se ha copiado de quién? Pues eso le preguntan a la mormona y para defenderse no se le ocurre otra cosa que exculparse diciendo que ella no había leído ningún libro de vampiros antes de escribir el suyo, lo cual es un poco así como excusa barata pero creíble porque está claro que no ha leído a Bram Stoker ni a Anne Rice ni ha visto en el cine una cutre peli de Drácula ni nadie de su entorno es capaz de darle un toque tampoco ni nada, porque las chorradas que se inventa no tienen nombre pero joder, ¡un poco de decencia!, que ni Ana Rosa Quintana es tan poco profesional para no documentarse ni un poquito de lo que va a escribir, ¿no? Es como decir, “no, yo no me he copiado de nadie porque no sé leer y el libro lo ha escrito mi hija Jeny para un trabajo que le mandaron en el cole…”
Pues eso, que yo soy objetiva e imparcial y no me decanto por ninguna… jeje.