En esta época del año es muy normal que el tema de conversación predominante sean "las vacaciones" habidas y por haber de todo ros. Cuando acabe septiembre habrás revivido los viajes de todo con el que te cruzaste en verano mientras ibas o venias de currar para levantar el país porque a ti sólo te dan 15 días de mierda y no tienes pasta ni para amortizarlos... y a veces piensas "joder, que envidia más mala" y otras: "madre mia, ¿cómo puede haber alguien que se sienta realizado y feliz de la vida por bañarse de noche en la manga sólo porque el agua está calentita... ¿¡no te dás cuenta de que es por efecto del acumule de todos los meados del mediterráneo!?"
Y qué distinta es la gente, y qué de posibilidades tenemos para descansar... ayer una conocida nos contaba que está currando en agosto haciendo sustituciones para luego pulirse toda la guita en un viaje a Malta (yo de este país sólo conozco ese fantástico partido en el que les metimos 12 goles, gracias a ello sé que existe), pues cuando se lo comenté a mi "amiga A", esta puso el grito en el cielo entre asombrada y asqueada y yo, tonta de mí, le dí carrete al preguntarle si había estado allí...
Pues sí, resulta que Malta es un país sin arte propio porque las cabinas de teléfonos con como las de Londres y te pueden robar por la calle. Ella lo sabe muy bien porque hizo un crucero en su luna de miel . Uno de esos de 15 días en los que a fin de cuentas te pasas 10 navegando: enzulada en un camarote de tres metros cuadrados, viendo exposiciones para la cena de esculturas con frutas exóticas, disfrutando de las figuritas que te hacen las de la limpieza con la toalla todos los días.... donde conoces a parejas encantadoras de recién casados como la tuya y de las cuales ya nunca te podrás deshacer porque una mirada amistosa y la pregunta de: "¿de dónde sois?" sentenciará tus desayunos, cenas y demás ocio en el viaje... y el resto de los días los pasas corriendo con la lengua fuera de país en país con la cámara digital que ahora también dispone de vídeo.
Así que Malta fue una mierda, pero Mónaco sí que mola. ¡Qué vistas!, ¡qué casas!, ¡qué de fotógrafos en la puerta de la guarderia de los hijos de Estefanía! y lo mejor de todo, sin lugar a dudas, es el casino... tienen unos retretes que cuando tiras de la cadena sale una especie de esponjita en la parte superior que va limpiando muy elegantemente las posibles glamurosas zurraspaillas de la jet... son cosas que sólo puedes ver una vez en la vida y claro, merecen la pena.
También estuvo en Túnez, no le gustó, pero claro, ella no llegó a estar en ningun complejo hotelero allí, que dicen que son la ostia, por lo tanto no puede opinar, pero sí vió los pueblos blancos esos que ahí y total, los puedes ver en Córdoba fácilmente...
Y luego me acordé de mi "amiga B" que el año pasado estuvo en Marruecos con un amigo y una furgoneta C15 blanca. Cuando volvió no traía nada suyo porque todo lo había cambiado por ahí, hasta las zapatillas de andar por casa (se las cambió por un brazalete de plata precioso a un bereber que les ayudó un día que les pilló una tormenta del desierto de esas que te borran la carretera y te ponen los cojones de corbata), unas zapatillas que le venían muy bien si tenemos en cuenta que tuvo que dormir en hostales de la zona donde para mear o giñar sólo tenía un boquete en el suelo y su habitación la compartía con un par de familias de cucarachas... se recorrió toda la costa, habló con chavales árabes (incluso se ligó con uno de ellos que le faltaba un diente pero era guapísimo) se dejó tocar el culo por las calles saturadas del zoco, bailó con uno de ellos en medio del bullicio en uno de los espectáculos callejeros, se metió en bares donde nunca antes había entrado una mujer...
Y es que la gente es muy distinta y cuídate mucho de recomendar viajes a nadie.